LORENA ÁLVAREZ

ENTREVISTA A LORENA ÁLVAREZ

LORENA ÁLVAREZ Cantante

"Vivimos un momento en el que parece que cada día caduca lo del día anterior"

Con una trayectoria tan atípica como recomendable, la asturiana regresa este viernes a Sevilla para presentar en Nocturama su último álbum, 'Colección de canciones sencillas'

Debutó en 2011 con La cinta, una cassette incluida en un pack con bolso y walkman. Pero si ese hecho en sí mismo podía ya resultar sorprendente, el asombro real llegaba con las canciones, tonadas de inspiración popular, en particular jotas, que dejaban pasmado al oyente. La fórmula de la asturiana Lorena Álvarez se refinó en Anónimo (2012), un álbum firmado junto a La Banda Municipal que en directo la convertía en torbellino. Después se tomó su tiempo para volver a grabar otro disco propio. En concreto, siete años. Hasta que a comienzos de este 2019 reaparecía con Colección de canciones sencillas, su álbum musicalmente más ambicioso, quizás también el de letras más sentidas. Este viernes lo presenta en Nocturama.

¿Ahora vive en Granada?

Sí, sí, desde hace casi tres años. Cosas de la vida... Siempre he sido un poco nómada. Me encantaba venir a tocar a Granada y siempre pensaba que me gustaría quedarme. Y finalmente, por casualidades, acabé aquí y he podido trabajar con mucha gente.

O sea, que no fueron las colaboraciones con músicos granadinos las que la llevaron allí, sino al revés...

Sí y no. En realidad, la primera vez que vine fue para una colaboración con Napoleón Solo. Ya había tocado otras veces en Granada, pero me invitaron a un homenaje a Vainica Doble en el Festival de Música Española de Cádiz y formamos una pequeña banda. Creo que me instalé cuando empezamos a ensayar. Así que fueron las dos cosas.

Eso explica, por ejemplo, su colaboración con Soleá Morente en el disco Ole Lorelei.

Pues claro, también. Nos conocimos aquí. Alonso Díaz, de Napoleón Sólo, estaba componiendo y produciendo el disco, y llegó un momento en el que se quedaron un poco atascados. Me pidieron ayuda y surgieron un par de canciones.

Esas idas y venidas, esas colaboraciones, ¿explican los siete años transcurridos entre Anónimo y Colección de canciones sencillas?

Bueno, después de Anónimo hice un EP, Dinamita, que también fue un trabajo que me llevó su tiempo, porque lo grabé con un coro y después, en la gira, fuimos colaborando con un coro de cada ciudad donde tocamos. Y luego, bueno, es lo que he tardado en terminar el disco. Es el tiempo que he necesitado para hacerlo tal y como es. Parece que hoy en día hay que tener mucha prisa y que hay que estar todo el rato sacando cosas. Vivimos un momento en el que parece que cada día caduca lo del día anterior. Pero precisamente porque este disco no va para nada de eso, sino de todo lo contrario, de darle valor a cosas muy pequeñas que nos pasan en la vida, el compromiso para hacerlo tal como quería era darle el tiempo que necesitaba. Y eso es lo que hice, aunque igual también es que soy muy lenta.

O que se lo puede permitir. ¿Vive de la música?

Sí, sí que vivo de la música. Todo este tiempo he estado tocando y trabajando con otra gente, haciendo muchos cosas y, como digo siempre, reduciendo mis gastos al mínimo. Jajaja.

En el Monkey Week del pasado año ya tocó varias de las canciones de este nuevo disco. Entiendo que algunas llevan bastante tiempo escritas. Aunque es algo más habitual de lo que pueda parecer, ¿se le hace raro grabar canciones que quizás hoy ya no reflejan el momento en que fueron creadas?

Sí, son canciones que he ido escribiendo durante todos estos años, pero es lo que comentaba antes. Aspiro a que mis canciones sean atemporales. Las letras de las de este disco ocupan una parte de mi vida durante estos últimos años, en los que he estado intentando entender las cosas que me pasaban para saber cómo podría hablar de ellas, cómo las podría grabar. Así que Colección de canciones sencillas es la conclusión de una temporada. Creo que a veces necesitas ese tiempo... Yo lo necesito para entender las cosas, digerirlas y poder contarlas. Es cierto que este disco me ha costado un montón, ha sido un proceso en soledad, de luchar mucho. Dejé de trabajar con discográficas y todo lo he hecho yo, lo he grabado sin apoyos. Y todo eso también hace que el proceso sea más largo. En el momento que tienes el apoyo de una discográfica que te paga el disco o lo que sea cuentas con más facilidades. Pero eso es algo que, digamos, también he incorporado al proyecto. Aparte, todo el diseño también lo he hecho yo, así que ha sido una cosa como de meterse en las profundidades para ver hasta dónde era capaz de llegar. No había un atajo para hacer lo que yo quería, la verdad.

Ya que lo menciona... Como ocurrió con La cinta, el diseño de la ediciones físicas en vinilo y CD de Colección de canciones sencillas, con forma de carpeta, es realmente original.

Es parte también de lo que estoy hablando en el disco. Mi primera intención era profundizar para ver hasta dónde llegaba y qué salía. Al final tenía una colección de canciones que parecen sencillas pero que a la vez hablan de grandes temas, y no sabía muy bien cómo presentarla, hasta que de repente, un día, estaba en casa y vi que tenía todo mi estudio lleno de carpetas con papeles, bocetos, ideas, dibujos... Y me dije: ¡Lo tengo! Me pareció que era la mejor idea para presentar el disco de manera sencilla. Pero también me costó un montón de tiempo hacerlo como yo quería, porque fue un proceso complicado.

Bueno, al final sí encontró el apoyo de una discográfica, El Segell.

Sí, aunque eso llegó cuando ya estaba todo hecho, porque busque la discográfica cuando ya estaba todo listo. Pero lo cierto es que en la parte final me apoyaron, en la fabricación, en la distribución, pero todo el trabajo previo y lo hice sola y sin saber si iba a salir o no. Estaba trabajando y pensando "a ver qué pasa con esto".

El artista en la cuerda floja...

La verdad es que ésa es siempre la premisa que tienes que aceptar si te vas a dedicar a cualquier oficio artístico.

En Nocturama comparte cartel con Los Hermanos Cubero, que mezclan folclore castellano con country y bluegrass. En su caso, la reapropiación folk se lleva a cabo desde una perspectiva más pop. En cualquier caso, ¿por qué cree que a nuestra escena le ha costado tanto reconciliarse con la raigambre?

Es cierto, es cierto. Los grupos de aquí se han fijado muchísimo en músicas folclóricas de otros países y por supuesto los grupos de otros países han trabajado mucho con sus raíces. Pero aquí había como una vergüenza, como si a la gente le asqueara la música tradicional. En parte, creo, por la propaganda que se hizo de esa música durante el franquismo...

Los coros y danzas...

Exacto. Creo que en parte por eso hubo gente que le pilló manía. Pero además, con tanta emigración de la gente de los pueblos a las ciudades, con la modernización del campo, mucha de esa música se fue perdiendo. Ésa es la impresión que tengo. Aunque parece que últimamente los jóvenes están trabajando otra vez con esos géneros, aceptando una estética y una raíces que tenemos aquí y que siguen sirviendo para explicar cosas de hoy en día.

Mencionaba antes su participación en el homenaje a Vainica Doble en el Festival de Música Española de Cádiz en 2016. No sorprende que la llamaran: es una referencia habitual en su música.

Es curioso, porque, por supuesto, Vainica Doble es un grupo al que he escuchado muchísimo y disfruto mucho con él, pero tampoco es una referencia que yo en realidad tenga presente a la hora de hacer música. Pero sí, entiendo que mi música te las pueda traer a la cabeza.

¿Y cuáles son entonces sus referentes?

Lo cierto es que cuando me pongo a hacer música no tengo en la cabeza recrear el sonido de otra gente, algo que haya escuchado. A la hora de trabajar, mi referencia es dejarme llevar lo máximo posible por mi intuición, intentar no acallarla con todas las cosas que se me vienen a la cabeza. Siempre me ha gustado mucho escuchar grabaciones de campo, de gente anónima cantando o contando historias. Pero en la música me gusta todo.

¿Incluido el flamenco? Recientemente también participó en el Monkey Weekend en el homenaje a La leyenda del tiempo de Camarón por su 25 aniversario...

Sí, sí, por supuesto. El flamenco me encanta, me gusta muchísimo. Además, desde joven escucho rumba: Los Chichos, Los Chunguitos, Las Grecas... Creo que es casi de mis músicas favoritas. Cuando me llamaron para participar en el homenaje cantando Volando voy me hizo muchísima ilusión. Fue mágico. Después de componer para el disco de Soleá estuve un tiempo acompañándola en los directos como corista y palmera, que es otro de mis sueños: ser palmera. Me gusta la rumba y me gusta el flamenco, así que tocar en un homenaje a Camarón...

¿Cómo se consigue ser siempre tan divertida en directo?

Bueno, bueno, no lo sé... Tendría que verme cuando estoy de mala ostia, ahí no soy nada divertida, jajaja. No sé... La verdad es que paso mucho tiempo en soledad, es algo que necesito para trabajar. Tengo que estar sola y en silencio durante muchas horas, aburrida, para que luego ya empiecen a brotar las ideas. Así que cuando estoy en el escenario, rodeada de gente, no voy a hacer como si estuviera sola en mi casa. Si tengo un montón de gente delante, tengo que hablar con ella, ver si están bien, si les hace falta algo...

Necesita conectar...

Claro, si no, la verdad, no estaría en un escenario. Cada uno se enfrenta al escenario como le da la gana, pero yo soy incapaz de subir y hacer como que estoy sola. No quiero ir a un sitio para tener ahí a 200 personas admirándome, lo que quiero es ir a compartir algo con esas 200 personas e intentar que todos pasemos un rato especial.

¿Con qué formación viene a Nocturama?

Con la formación para este disco: Coco y Charli, que son mis compañeros de La Banda Municipal, y con Alonso, de Napolén Solo. Llevamos teclados, percusiones, bajo, laúd, guitarra eléctrica, guitarra española y bombo.

Se lo pregunto porque Colección de canciones sencillas es un disco con arreglos muy sutiles. ¿Los mantiene en el directo?

No se pierden, no se pierden. Hombre, no será como en el disco, pero... Con Anónimo la idea era hacer las canciones distintas en directo con tres elementos: guitarra, laúd y bombo. Era una cosa como muy punkie, muy descacharrada, como de un esqueleto bailando, pero en estos conciertos nuevos ya le vamos poniendo una piel a ese esqueleto y va teniendo músculo. Estamos intentando que sea más fiel al disco. Por eso, porque hay muchos detalles que son muy chulos y me gustaría ser capaz de llevarlos al escenario. Al grabar el disco sola en casa me tomé todo el tiempo que necesité. Por ejemplo, para grabar una toma de voz lo hacía cuando me sentía a gusto, con ganas de cantar, con la voz bien... Si estás en un estudio tienes que hacerlo rápidamente todo porque la caja corre. En casa tienes todo el tiempo para hacerlo como quieras. Ese tiempo que has puesto se nota, pero luego en directo tienes que reproducirlo.

La autoproducción hace casi inaccesibles los estudios profesionales, pero parece que también tiene sus ventajas.

Claro. Los medios técnicos en casa no son los mejores, y en mi caso son muy, muy caseros, muy limitados. Es verdad que quizás la calidad de sonido no era en principio la mejor, pero luego en la mezcla, que sí se hizo en estudio, y con la masterización, también en un estudio profesional, quedó bastante bien. He quedado muy contenta con el sonido. Igual en casa no cuentas con una técnica impresionante, pero sí con otras miles de cosas: poder trabajar cuando quieras, poder retocar y darle vueltas...

Juan Codorniú, Jota, Checopolaco, Antonio Arias... ¿Cómo consiguió reunir a tanto personaje de la escena granadina en el vídeo de Si tú eres mi hombre?

Jajaja... ¡Pues pagándoles un gran caché! Nada, nada, invitándolos a comer y a cervezas allí en un merendero.

 

 

 

BLAS FERNÁNDEZ - Sevilla, 30 Agosto, 2019 - Lorena Álvarez, en una imagen promocional.

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