DAVID DEMARÍA

 

ENTREVISTA A DAVID DEMARÍA

 

  «Las nuevas generaciones saben mucho de la 'Play' y poco de Led Zeppelin»   

 

El jerezano rescata temas escritos para otros artistas en 'Posdata', un disco que le ha subido la autoestima tras su relación con Chenoa David de María Cantante y compositor

«Siempre me he sentido un bombero frustrado, pero cualquiera aparca ahora la guitarra»Para David de María (Jerez de la Frontera, 1976), la guitarra es la mejor psicóloga. A ella recurre en los malos momentos, pero, paradójicamente, de ella también han salido muy buenos momentos. Los que le han dado canciones como 'Niña piensa en ti' o 'Enamorada'. Los Caños y Malú las hicieron famosas. Como tantos otros temas que ha escrito para artistas como David Bisbal o Manuel Carrasco. Ahora los reversiona con su toque personal y les añade algún inédito bajo el título de 'Posdata', un disco en el que rinde homenaje a todos esos referentes con los que ha crecido como músico. Desde El Último de la Fila y Mecano a los Beatles o Queen. Para él ha sido una tabla de salvación tras el bache en el que cayó a raíz de su relación con Chenoa. Con un millón de copias vendidas a sus espaldas y casi quince años de carrera, siente que ha recuperado la ilusión. Incluso añade un nuevo reto: actuar ante el Papa dentro de la Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar el 21 de agosto en Madrid. De todo hablaba hace unos días con motivo de la escala en Málaga de la gira que le tiene la agenda bloqueada hasta otoño.

¿Por qué necesitaba escribir esta posdata?

Este ha sido un disco de salvación personal. Después de dos años muy intensos vislumbré un poco la antesala de una depresión, y este disco me ha ayudado mucho para salir adelante, para volver a sentirme músico, para subir mi autoestima. Este trabajo me ha dado la vida.

¿Depresión?

Sí. Los medios de comunicación me agobiaron en una época por meterse en mi vida privada. Por primera vez en mi carrera, después de tantos años, había perdido la ilusión por haberme metido en historias que no tenían nada que ver con mi perfil artístico: el desamor, la enemistad, la prensa rosa...

En 'Detrás de cada historia', la canción que cantará ante el Papa, dice: «Quiero reconstruirme, hoy quiero ser el bálsamo de mi pasado». Una sensación muy acertada para estos momentos...

Pues sí. Canciones que incluso creía olvidadas han sido el bálsamo de mi pasado. Ahora sí que siento que tengo ilusión por tocar, por cantar y por seguir escribiendo canciones.

Muchos habrán descubierto que es el autor de esas canciones. ¿Las siente ahora más suyas?

Sí, ahora, con 35 años, a lo mejor no las escribiría así, pero esto me ha servido para analizarme, para aprender. Desnudar esas canciones y volverlas a vestir de otra manera te enriquece. Yo creo que todo va tan deprisa en esta sociedad, que la música tiene que ayudar a calmarnos porque es la única manera de no perder principios y valores. Una canción puede animarnos, emocionarnos, hacernos llorar, ayudarnos a recordar, a motivarnos, y ese ha sido el objetivo de este disco.

Y les hace tal lifting que algunas son casi irreconocibles. Con un aire más rockero incluso.

Exactamente. Por ejemplo, 'La magia del corazón' era una balada demasiado clásica y ahora la hemos llevado a un estilo más Jamiroquai, más Stevie Wonder. 'Viviré y moriré' también era una balada y ahora es una canción pop-rock, como lo que hacían El Último de la Fila, Nacha Pop o Los Secretos. 'Niña piensa en ti' es muy Police... y así sucesivamente. He intentado hacer un homenaje a todos mis referentes.

Y no son cualquier nombre. ¿Echa en falta hoy referentes musicales como aquellos?

Yo creo que las nuevas generaciones tienen una cultura musical muy precaria. Saben mucho de los últimos videojuegos, de la Wii, la 'Play', el iPod, el iPhone, el iPad... pero muy poco de esa historia musical, de quiénes eran los Queen o los Led Zeppelin, por ejemplo. A mí me gustaría seguir mostrándole a los jóvenes que existía un grupo que se llamaba El Último de la Fila, o que hubo un tal Antonio Vega que revolucionó el pop nacional con su poesía y con su armonía. Como se ha perdido el romanticismo radiofónico, y ya no hay locutores que te enseñen, yo me reivindico como un artista que quiere seguir aportando cosas al pop nacional y mostrar que desde Andalucía también se puede hacer un buen pop basado en referentes de calidad.

No le veo muy amigo de las nuevas tecnologías. ¿Cree que vivimos demasiado enganchados a ellas?

Tan enganchados que nos estamos volviendo muy egoístas, porque todo el mundo se siente protagonista de su viaje. Lo hemos hecho siempre, pero ahora con más falta de valores y memoria. Todo va demasiado deprisa y yo soy de los que prefiere seguir haciendo papiroflexia con barcos de papel, yendo y viniendo en caminos de ida y vuelta, o utilizando relojes de arena... Siempre en los títulos de mis discos intentan mostrar el lado romántico de las cosas básicas, jamás llamaría a un disco mío Facebook o iPhone.


E el disco da gracias «a los que prefieren pasear a sus perros antes que escuchar a dar ladridos frente al televisor o al ordenador».

Sí, desde el 97 que saqué mi primer disco me ha costado sudor y lágrimas. Me fui a vivir a Madrid, he compuesto para muchos artistas, he producido, he hecho sintonías para musicales, me he currado mi carrera paso a paso y que de buenas a primeras, por una relación esporádica que no avanza porque recupero la anterior, te tiren por la borda toda tu credibilidad o saquen de contexto historias... Hace daño. Eso se sumó a cambios dentro de la banda y desengaños amistosos. Tuve que anular blogs de mi página web y dejar de escribir en Facebook por los insultos. Me daba miedo encender el ordenador o abrir el buzón en casa. Lo pasé bastante mal. Por eso este disco ha sido un poco salvavidas de aquella inestabilidad que tuve.

Mirada al futuro. A pesar de que el mercado no pasa por un buen momento.

Bueno, por suerte parece que se está empezando a estabilizar, estamos ante un nuevo cambio, como ocurrió con el paso del vinilo al CD. Las plataformas digitales van a ser el futuro de la modernidad de la música. Yo soy de los que comprará el disco del artista que me gusta, pero ahora Spotify va a rebajar las horas de consumo gratuito, iTunes ya ofrece música de pago... Estamos en un proceso al que le falta el último empujón para que el pirateo pueda frenarse. Yo soy optimista. ¿Que prefiero escribir en un diario de papel? Pues sí, pero entiendo que hay que actualizarse. Eso sí, legalmente, que podamos seguir viviendo todos.

No fue bombero, pero la música no es una profesión menos arriesgada...

Sí, es vivir con las espaldas al descubierto, en la aventura constante. Ya no es una profesión, es una forma de vida. Pero cualquiera aparca ahora la guitarra, eso sería difícil, aunque siempre me he sentido un bombero frustrado...

Pero compensará...

Se hace todo más fácil cuando das con las personas adecuadas. A mí me ha costado podar el árbol de mi entorno, algunas de las manzanas se han caído porque se han ido pudriendo solas, pero ahora he aprendido a valorar lo bueno y lo positivo que tengo. Compensa sobre todo cuando sientes que tu música forma parte de la vida de las personas. Cuando hay una respuesta. Ese agradecimiento es la recompensa total.

Y si no, siempre quedará la guitarra, su terapia...

Sí, y la jardinería o irme a Los Caños a hacer pulseras de cuero (risas).

 

 

 

 

06.06.11 - 01:33 - MARINA MARTÍNEZ | MÁLAGA. David de María pasó hace unos días por Málaga para presentar 'Posdata'. :: ANTONIO SALAS

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