LOLA GRECO

 

ENTREVISTA: CENA CON... LOLA GRECO


 

«El flamenco precisa de mucha atención, aunque sólo sea para ir a compás»


 

El jurado que concedió a Lola Greco, hace algo más de un mes, el premio Nacional de Danza, destacó entre las virtudes de la bailarina madrileña «su carisma y gran talento creativo al abordar la interpretación de todas las líneas de la danza española». La artista es, desde hace un cuarto de siglo, una de las puntas de lanza del baile español. A bordo de personajes como «Medea», «Carmen» o «La gitanilla», o calzada sobre sus propios tacones, Lola Greco ha mostrado siempre su incomparable clase y su magnetismo único.

La próxima semana llega a los teatros del Canal (del 13 al 31 de enero) con «Fedra», un espectáculo creado y dirigido por Miguel Narros hace dos décadas para Manuela Vargas, y que el director madrileño ha retomado ahora. Enrique Morente es el autor de la música y Javier Latorre firma la coreografía. Junto a Lola Greco protagonizan la función Amador Rojas (Hipólito), Alejandro Granados (Teseo), Carmelilla Montoya (Ama) y Estefanía Ruiz (Aricia).

¿Le llega este personaje en el momento artísticamente adecuado?

No sé si «adecuado» es la palabra exacta. Pero sí ha llegado en un buen momento para cogerlo y desarrollarlo bien, con sentido común y con el suficiente conocimiento como para darle las dosis adecuadas de dramatismo y no ser demasiado histriónica o demasiado exagerada, no pasarme en los gestos...

No es la primera vez que trabaja con Miguel Narros...

Cuando hice «Medea», que tenía guión y dirección suyos, tuve que trabajar sola, pero después ya nos encontramos para «Carmen, Carmela», y ahí sí ya me permitió conocerle como director: es muy preciso, sus indicaciones son directas y rápidas. Y ahora le he entendido mejor. Fedra es probablemente el más complicado de los personajes que he tenido que interpretar.

¿En qué sentido es más complicado?

 Tiene que ser una mujer racial, una mujer con mucha personalidad... Es como las grandes mujeres de la Historia... Orgánica, heroica, con dignidad. Y tratando de no dañar a los demás. Y eso es muy difícil de expresar en el escenario, a través del baile... Y más con el flamenco. Suele decirse que es fácil hacer tragedia a través del flamenco, pero yo no creo que lo sea. Se necesita un conocimiento extraordinario que no pertenece al flamenco; pertenece a la formación propia, a los grandes ballets rusos, a las interpretaciones del teatro lírico, incluso a la ópera... Es una Fedra actual en el que no se puede perder, naturalmente, el flamenco.., pero en el que el dramatismo tiene otro origen.

¿Pero el flamenco no es un arte propicio para expresar emociones?

Sí, pero lo mismo que los ballets blancos, la danza contemporánea... Está al mismo nivel en cuanto a interpretación. El flamenco nace del sufrimiento y podría parecer que eso ayuda, pero a veces no lo hace; te tienes que centrar tanto en el propio baile que la tragedia queda en un segundo nivel, y eso es lo que obliga -así ha sido esta vez- a un estudio exhaustivo. El flamenco necesita mucha atención, mucha concentración simplemente para ir a compás; físicamente también es distinto, duele más.

Usted ha trabajado sobre todo el repertorio clásico-español. ¿Le hubiera gustado ser más flamenca?

En una época de mi vida, sí. Quería, necesitaba ser bailaora... Pero ahora, cuando me llaman bailaora rectifico: bailarina.

¿Se siente más a gusto interpretando un papel que una coreografía sin argumento?

Es la escuela que me enseñaron desde muy pequeña. La que aprendí, la que me metió, Antonio Ruiz. De todos modos, yo gozo bailando... Cualquier cosa, me da igual. Una de las coreografías que con más gusto he bailado es «Danza y tronío», y ahí no había nada que interpretar.

 

 

 

POR JULIO BRAVO | MADRID. Viernes , 08-01-10. Foto de encabezamiento,  Lola Greco, en una escena de «Fedra», que llega la semana que viene a los teatros del Canal

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