ANTONIO PIÑANA
 

ANTONIO PIÑANA SEGADO, cantaor payo, conocido artísticamente por ANTONIO PIÑANA. Nació en Cartagena (Murcia) en el año de 1913, y murió en su misma localidad de Cartagena en el año de 1989. Ha sido una figura clave en la recuperación y transmisión de los cantes minero, los cantes llamados de Levante o de las minas, desde su niñez frecuentó los ambientes de los cantes de su región natal, ese amplio campo de Cartagena donde toda una región de cantes tuvo asiento principal, comenzando sus actuaciones en las reuniones de aficionados y en compañía de otros artistas locales

 



El cante de levante llorando esta,
porque le falta uno de sus grandes
cantaores como fue Antonio Piñana,
los cantes mineros lo recuerdan
siempre su estilo incomparable,
que supo darle su versión personal
para sus seguidores y aficionados,
como el mejor cantaor de la unión,
que nunca jamas se podrá olvidar.

 

 

Su encuentro con Antonio Grau Dauset, el hijo de Rojo el Alpargatero, fue fundamental en su trayectoria artística. Piñana aprendió de él todos los cantes antiguos Con voluntad de aprender, se hizo amigo de Antonio Grau, quien conservaba la memoria de lo que oyera a su padre y lo cantiñeaba pese a que nunca se había dedicado profesionalmente al flamenco. Antonio Piñana aprendió así todo lo que el otro quiso enseñarle y probablemente puso algo de su cosecha. En 1961 se organizó el primer Festival del Cante de las Minas de La Unión, y Piñana fue el primer ganador del gran trofeo Lámpara Minera. A partir de entonces se convirtió en algo así como embajador de los cantes minero, levantinos allí por donde anduvo, y se le reconoce un excelente trabajo en este aspecto: dio charlas, conferencias, recitales, entrevistas y grabó un buen número de discos, en los que dejó excelentes versiones de los estilos a cuya divulgación se había entregado por completo.

 


Antología tapa delantera


Antología tapa trasera

 

En 1952 conoció a Antonio Grau, hijo de El Rojo El Alpargatero, perfeccionando a través de él los cantes originarios de las minas, y constituyéndose en uno de sus más fidedignos intérpretes. En 1961, obtuvo el primer premio del I Festival Nacional del Cante de las Minas, de la Unión (Murcia) y en 1968, la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera, le otorgó el Premio Nacional de Flamenco, en su modalidad de enseñanza, en reconocimiento a su magisterio de los estilos levantinos. Otros galardones en su haber son el Taranto de Oro y el Carburo de Oro. Sus grabaciones discográficas son modélicas en los cantes de su tierra y ha realizado sobre ellos varios programas televisivos. Es miembro de número de la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces. Varios homenajes le han sido tributados por la afición, uno de ellos en su ciudad natal, con asistencia de autoridades, poetas, escritores y artistas flamencos, entre ellos Pepe Marchena, Manolo El Malagueño, Canalejas de Puerto Real y José Palanca, y otro en 1978, organizado por la Peña Flamenca Pepe Marchena de la Unión, con la asistencia y la intervención de los cantaores Juan Varea, Ildefonso Pinto, Manbolo Romero y El Puebla, y su hijo, el guitarrista Antonio Piñana. Ha sido jurado de diversos certámenes e ilustrado con sus cantes diferentes conferencias de flamencólogos.
 


Antonio Piñana con hijo guitarrista Antonio Piñana.


Teatro del festival de las minas en plena actuación

 

El arte y la personalidad artística de Antonio Piñana, considerado maestro de los cantes de Levante, ha sido glosada por destacados críticos y estudiosos, con comentarios en prensa y revistas, entre los que se encuentran los siguientes: Casimiro Bonmati Limonte: “La publicación de los discos de los Piñana constituye un acontecimiento cuya trascendencia nunca será suficientemente apreciada. Cúmplase con ellos el sentido anhelo de los buenos aficionados de perpetuar en una grabación la voz de un cantaor que conserva auténtica la esencia de los mejores cantes de nuestra tierra. Y, sobre todo, supone el que haya para siempre constancia documental, nada menos que un patrón, al que habrá que ajustarse en lo sucesivo. Porque Piñana padre es testamentario de esas modalidades del cante”. Manuel Rios Ruiz: “El cante levantino puro quedaba en Antonio Grau, hijo de El Alapargatero, y de él  pasaron a Antonio Piñana, el cantaor que hoy los ejecuta con mayor propiedad y quien en realidad los ha revalorizado”. Diego Vera: “Se ha dicho muchas veces que el flamenco no morirá nunca y uno no tiene más remedio que afirmar que está seguro que mientras existan cantaores que defiendan el flamenco como lo hace Antonio Piñana, el más puro cante de nuestra España vivirá siempre entre nosotros”.

VIDEO

 

AUDIO


Homenaje a Antonio Piñana
En un Cante por

CARTAGENERA DEL ROJO EL APARGATERO

Guitarra de Antonio Piñana (Hijo)
Duración 3:50

Datos de buenas fuentes, recopilación y poema de José Maria Ruiz Fuentes

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El Arte de Vivir el Flamenco © 2003
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