BELÉN MAYA

 

BELÉN MAYA MORA, bailaora gitana, conocida mundialmente con su propio nombre artístico de BELÉN MAYA, nació en Nueva York (Estados Unidos) en el año de 1966,  durante una gira que sus padres Carmen Mora y Mario Maya realizaron a Nueva York. Siendo muy niña comenzó a formarse con maestros como Paco Fernández, María Magdalena, Goyo Montero, Rosa Naranjo, Carmen Cortes y Paco Romero en el estudio madrileño Amor de Dios. En la capital española, donde siempre ha residido, también fue su debut, en el tablao Zambra, para pasar posteriormente por el Café de Chinitas y el Corral de la Pacheca. Tomó clases con Anunciación Rueda, La Toná, en Sevilla, ciudad en la que permaneció durante un tiempo, primero, en tablaos como Los Gallos y Patio Andaluz y, más tarde, incorporada al elenco de la Compañía Andaluza de Danza que, durante un periodo, dirigió Mario Maya.




Nació de buenas raíces,
el baile lo lleva en la sangre,
que le brota con grandeza
cuando se pone a  bailarlo,
lo transmite con dulzura
para quien la esta mirando,
su gran arte Belén Maya
a la afición se lo esta dando.


 

 

La bailadora ha compartido programa con figuras del baile flamenco como Manolote, Javier Barón o Alejandro Granados, además de haber participado como solista y primera bailarina en las compañías de Carmen Cortés y Mario Maya. Completar su formación en Italia, Alemania e Inglaterra en danza clásica, hindú y contemporánea ha convertido a Belén Maya en una bailadora excepcional, en la que tradición y clasicismo están a la misma altura que modernidad y estética contemporánea. La bailadora, cuya silueta aparece en la portada de ‘Flamenco’ de Carlos Saura, comparte actualmente escenario con la cantaora catalana Maite Martín en el internacionalmente aclamado espectáculo ‘Mayte Martín + Belén . Simultanea los escenarios con la enseñanza. De hecho, es miembro del claustro de profesores del Festival de Jerez.

 


Nueva York, Estados Unidos, Estatua de la Libertad

 


Madrid, La Cibeles y Palacio de Comunicaciones


Hija de dos grandes artistas flamencos: Carmen Mora y Mario Maya, inicia sus estudios de danza a los 18 años en los estudios de Madrid Amor de Dios. Pocos meses depués de empezar a estudiar ingresa en la Escuela del Ballet Nacional, dirigida en ese momento por María de Avila. Al año decide trasladarse a vivir a Sevilla, para centrarse en el flamenco. Entra en la Co.de Mario Maya en donde, en 3 años,pasa de cuerpo de baile a 1ª bailarina y repetidora de la compañía. Mientras adquiere experiencia en los tablaos sevillanos: Los Gallos y El Patio. Abandona la compañía para formar su propio grupo y pasar 6 meses en el tablao El Flamenco de Tokio junto a artistas que de una manera u otra la acompañaran desde entonces: Yolanda Heredia, Rafael Jimenez "Falo", Jesus Torres, Alejandro Granados... Al volver de Japón ingresa como 1ª bailarina en la recién formada Co.Andaluza de Danza. Es requerida por Carlos Saura para representar a las nuevas generaciones en la película "Flamenco" .Su intervención marcará un hito en el baile flamenco femenino, abriendo un nuevo camino en cuanto a concepto, musicalidad, movimiento y vestuario.

 


Es invitada a colaborar en las compañías y espectáculos de importantes bailaores y coreógrafos, como Javier Barón, Alejandro Granados, Manuel Reyes, Ricardo Franco, Andres Marín, Manolete, Goyo Montero y Ramón Oller (Co.Metros), en cuyo montaje "Frontera" desempeña uno de los roles principales. En 1996 forma compañía propia,con un primer montaje "La Diosa en Nosotras", encargada especialmente a Teresa Nieto y Emilio de Diego en coreografía y música respectivamente. Es la 1ª compañía en la que las bailaoras son todas mujeres: Yolanda Heredia, Teresa Nieto, Rafaela Carrasco, Isabel Bayón...En 1997 es invitada por Mayte Martín al Festival Grec. De esta puntual colaboración nace una compañía compartida, "Mayte Martín y Belén Maya", fruto de una conexión artística absoluta y de un mismo modo de entender el flamenco, que dá a luz dos espectáculos: "Mayte Martín y Belén Maya" y "Flamenco de Cámara". Ambos han recibido inmejorables críticas en plazas tan relevantes como el Festival de Jerez (2002 y 2003), Teatro Real de Madrid, Teatre Grec de Barcelona, Festival de Otoño de Madrid, Teatro Central y Lope de Vega de Sevilla, Festival de Música y Danza de Granada, Teatre de la Ville de París, Spai de Barcelona, Simphony Space de Nueva York, etc.

Belén Maya: raza y duende en las noches del Corral
La bailaora será la estrella indiscutible de la última semana de la X edición de la Muestra Andaluza de Flamenco
Neoyorquina de nacimiento y de "las casualidades de la vida", la bailaora Belén Maya será la encargada de abrir la última semana de baile y duende en la X edición de la Muestra Andaluza de Flamenco que se celebra desde el pasado 22 de julio en el Corral del Carbón. Hija de Mario Maya y Carmen Mora, la bailaora ha vivido rodeada de batas de cola y compás desde el mismo momento en que nació pero siempre ha tenido claro que quería marcar su estilo propio: "Siempre es difícil conseguir marcar las diferencias con respecto a otros porque la gente piensa que debes seguir la escuela de tus padres y no tiene por qué. A mí nunca me ha pesado ser hija de quien soy porque he hecho siempre lo que me ha dado la gana. Evidentemente ha sido positivo porque he aprendido de ellos al verlos bailar y son dos referentes muy buenos y potentes en mi vida. Al principio me costó mis peleas querer seguir mi camino pero ahora está muy contento, le gusta lo que hago", comenta la bailaora con la seguridad de la que sabe que no ha fallado en su intento por desmarcarse de los demás.  Belén Maya ha recorrido medio mundo en su afán por nutrirse de las vanguardias e innovar en la danza flamenca. Vivió una época en Japón donde, confiesa, lo hizo en un primer momento, "para ganar mucho dinero" pero acabó enamorándose de la cultura oriental. Alaba lo "respetuosos y estudiosos" que son los japoneses cuando se trata de apreciar y ver el flamenco. Otra escala importante en su vida fue cuando vivió en Nueva York: "Nací allí de casualidad porque mis padres se encontraban trabajando en Nueva York y el parto se le adelantó a mi madre. Siempre había querido volver y experimentar la vida cultural de la ciudad ya que hay mucho baile y muchas escuelas de las que nutrirse. Desde luego no se si me ha influido, pero si sabía desde el principio que empecé a bailar que lo que quería era contar algo distinto, ser yo misma y no parecerme a nadie". Tiene claro que la danza flamenca necesita de una disciplina como cualquier otro arte, no es sólo cuestión de 'duende': "El flamenco es una forma de danza como el clásico y el contemporáneo; no es saber dos pasitos y dedicarte a ello...hay que estudiar todos los días, estar en forma, cuidarse muchísimo, estar siempre aprendiendo, nunca dejar de tomar clases, escuchar, ver a los demás artistas. Desde luego no te puedes relajar y acomodar; hay que darle forma a tu baile cada día". No rehuye de lo tradicional. Tiene entre sus referentes a Cristina Hoyos, Eva 'La Yerbuena, "a la que sigo cada vez que puedo" y a su madre; sería para ella "un sueño" poder bailar los quejíos que salieran de la garganta de Enrique Morente, "dios y genio de este siglo", según Belén Maya. Su actuación en la película Flamenco de Carlos Saura dejó a más de un purista con la boca abierta, pero tiene claro lo que para ella significar innovación: "No me gusta buscar algo fuera de lo común por el simple hecho de hacerme especial o rara. Nunca ha sido mi finalidad esa. En cada momento de mi vida y mi espectáculos los he sentido así, he querido hacerlos de una manera en la que en ese momento resultaba diferente a lo que todo el mundo hacía". El taranto es su palo preferido para bailar porque goza, según la bailaora, de "una fuerza muy femenina y sensual, a la vez de que contiene un dramatismo suave" con el que "conecta" a la perfección. A la actuación de esta noche trae un repertorio de "tangos de Granada y seguiriyas", con los cuales espera gustar al público, aunque Belén Maya sabe de la responsabilidad que conlleva actuar en Granada: "Le tengo un especial cariño a la ciudad por las temporadas que he pasado aquí dando clases, además de los aspectos personales. Siempre es una responsabilidad muy grande, ya que sabes que hay artistas muy buenos y tienes que estar a la altura. Te conocen y por eso siempre espero que todo salga bien".
 
B. Hernández / Granada | Actualizado 12.08.2008

El flamenco moderno baila en San Roque
Belén Maya triunfa en el teatro Juan Luis Galiardo con el montaje 'La voz de su amo', todo sentimiento y melancolía
La prestigiosa compañía de danza de Belén Maya ofreció ayer viernes por la noche en el teatro Juan Luis Galiardo de San Roque el espectáculo La voz de su amo, encandilando al público que se dio cita para presenciar un montaje lleno de sentimiento y melancolía. Se trató de una más de las actividades inscritas en el Circuito Andaluz de Teatro y Danza de la consejería de Cultura de la Junta de Andalucía que además era el último acto programado por la Fundación Municipal de Cultura Luis Ortega Brú para 2008. La voz de su amo ha sido aclamado por el público y por la crítica como uno de los espectáculos más celebrados de los últimos años. Con él Belén Maya expresa su lenguaje buscado, querido y comprometido. Un lenguaje personal, suyo, y de su tiempo. El montaje que se pudo contemplar en el Galiardo es una propuesta contemporánea con la que Maya introduce la fusión del más puro flamenco con el trabajo de actor. La compañía dejó sin palabras a los asistentes. Belén Maya es hija de dos grandes figuras del flamenco: Carmen Mora y Mario Maya. Nació en Nueva York durante una gira de sus padres y este hecho fue un presagio de la internacionalidad del arte de Belén. Su baile surge de una necesidad personal de hacer lo que no está escrito. El público pudo ver la danza con un concepto ecléctico y universal. Ver a Belén fue un viaje realizado por la tradición flamenca hacia el futuro.
 
Redacción / San Roque | Actualizado 21.12.2008. En la foto, Un instante de la representación de La voz de su amo en el Galiardo.

Belén Maya ultima un "complicado" homenaje a su padre en Jerez
La bailaora participará además en el ciclo de Cajasol 'Conocer el flamenco'
El próximo 14 de marzo, el Festival de Flamenco y Danza Española de Jerez de la Frontera se cerrará en el Teatro Villamarta con un homenaje a Mario Maya, bailaor y maestro de varias generaciones, que falleció tras una larga enfermedad el 27 de septiembre en plena celebración de la Bienal de Sevilla, para conmoción de los participantes en la cita. Su propia hija, Belén Maya, ultima ahora la coordinación del espectáculo de clausura del certamen jerezano, que se abrirá el día 27 del próximo mes y que dirigirá Miguel Serrano, en otras ocasiones ayudante de dirección de los montajes del padre de la bailaora. "Estoy bastante agobiada con el homenaje, porque va a ser un espectáculo muy complicado", comentó ayer Maya, que sin embargo va a poder hacer un hueco en su agenda para participar en la vigésimo cuarta edición del ciclo Conocer el flamenco, organizado por la Fundación Cajasol, desde este viernes y hasta el mes de marzo, y dirigido a los conocedores de las peñas flamencas, aunque también con espíritu "divulgativo" y apto para quien quiera tener "su primer contacto" con el flamenco, según su responsable, Manuel Herrera. El flamenco "sigue siendo el núcleo" de la oferta cultural de Cajasol, dijo Antonio Cáceres, director del Centro Cultural de la entidad, en la calle Laraña, que también acoge la serie de actuaciones tituladas Jueves flamencos. El año pasado, el presupuesto consignado para actividades de esta índole fue de 148.000; en la presenta temporada la cifra crece hasta los 160.000. Además, Conocer el flamenco, que comenzó hace un cuarto de siglo en 12 peñas de la provincia de Sevilla, aumenta levemente el número de sus actuaciones, hasta un total de 50 repartidas también por las provincias de Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Málaga y Cáceres y Ciudad Real, lugares, afirmó Cáceres, en los que una "estupenda afición" comienza a reclamar muchas más iniciativas de este tipo. Los participantes en el ciclo son Belén Maya y el guitarrista José Luis Rodríguez; las cantaoras Sonia Miranda y Rocío Bazán; el cantaor Rafael de Utrera y la bailaora Carmen Lozano; y el también bailaor Rafael de Carmen. "Me hacía ilusión trabajar en sitios pequeños, improvisar, arriesgar, bailar de otra manera, y actuar sin la responsabilidad de representar a mi compañía, así que ésta era la oportunidad perfecta", dijo Maya en la presentación del ciclo. Su compañero de programa doble, José Luis Rodríguez, también habló de las diferencias entre actuar en una peña y, por ejemplo, en un teatro (generalmente, además, ante un público menos experto). "Las sensaciones son distintas. Ver a la gente de cerca es otra historia difícil de explicar en palabras. Todos los sentimientos son más intensos, para bien y para mal". Más información sobre la programación y horarios, en la web de Cajasol.
F. C. / SEVILLA | Actualizado 14.01.2009

Belén Maya, única en su especie
Manolo Sanlúcar, en una entrevista reciente, dijo que reía con sorna cuando le hablaban de mestizaje. "Mire usted", declaraba, "eso lo hacemos en el flamenco desde hace muchos años. Somos mestizos". Como prueba evidente de este mestizaje, de este lenguaje universal, reconocemos el baile de Belén Maya. Sin salirse del marco flamenco, la bailaora recorre otros mundos, se sumerge en el jardín borgiano donde los caminos siempre se bifurcan. Lo más evidente es la huella orientalizante con que impregna sus bailes. Unos movimientos tan sinuosamente quebrados e hieráticos que pueden parecer en dos dimensiones. La tercera, y hasta la cuarta, dimensión se la da el flamenco y esa libertad de mirar al pasado sin ataduras, de acogerse a la tradición con la tranquilidad de quien tiene alas que puede desplegar en cualquier momento. Así, cuando aborda unos tangos, que recorren todo el panorama andaluz, desde Cádiz hasta Granada, pasando por los del Piyayo, no deja de sorprendernos. Nos recuerda a los que bailó en el espectáculo Mujeres de Mario Maya, pero en pequeño formato. Es tremenda la capacidad de adaptación de esta bailaora: se movía en línea recta, en una hilera que iba de derecha a izquierda y viceversa, agudizando así el concepto bidimensional. Su última entrega fue por seguiriyas. Vestida de negro, como mandan los cánones, sigue arrojando leños al fuego para que la llama no se apague. Fue la misma seguiriya, arriesgada, valiente, dispar, que nos dejó este verano en 'Los veranos del Corral'. El lado oscuro de esta actuación, y nunca mejor dicho, fue la carencia de luz. La escasa iluminación condena al flamenco a la penumbra de años anteriores. Mejor una luz blanca sobre el escenario que un juego de luces para tiempos de crisis. Pero el regalo fue doble. José Luis Rodríguez, a la guitarra, dio un pequeño gran concierto como preámbulo e interludio de la danza. A diferencia de otros tocaores, sobre todo de los de concierto, que alardean de técnica y velocidad, este onubense impregnaba sus temas de cadencia y armonía. Dejen las prisas para quien tiene prisa. Dejen el virtuosismo para los virtuosos. La parsimonia, modulación y buen gusto no están al alcance de cualquiera. Con unas mineras y bulerías muy personales, José Luis, impone su sello. Es el estigma que nos dibujará una sonrisa en la cara hasta los postres. Seguidamente se va por Huelva, de ahí a Málaga, y vuelve a Cádiz. Su segunda entrega fueron unos tangos y una soleá. Jesús Corbacho y Juan José Amador, como dos instrumentos más, rematan las piezas del guitarrista con la misma parsimonia y contundencia que marca el compositor. Corbacho liga su cante florido. Amador se queja con su voz gutural. Ana Calí se hace imprescindible marcando el compás. Y Belén Maya demuestra que, de mestizajes, sabe mucho.
Jorge Fernández Bustos | Actualizado 16.02.2009

Belén Maya elige Jerez para el estreno de su último espectáculo
La bailaora, junto a Olga Pericet, rompe el individualismo flamenco con 'Bailes alegres para personas tristes' y lo confronta a nuevas experiencias creativas
Belén Maya será una de las estrellas que forme parte de la programación del Teatro Villamarta en el marco del XIV Festival de Jerez, que se desarrollará a partir del próximo 26 de febrero y hasta el 13 de marzo. La bailaora y coreógrafa ha elegido la muestra jerezana de baile flamenco y danza española para el estreno absoluto de su último espectáculo, 'Bailes alegres para personas tristes', en el que se reúne con la bailarina Olga Pericet, que participa de la obra como artista invitada, para tratar de romper el tradicional aislamiento que rodea al baile flamenco y confrontarlo al universo creativo de la danza contemporánea. La hija del genial maestro Mario Maya opta por presentar su nuevo trabajo en el marco de la muestra jerezana, donde ya el año pasado protagonizó el homenaje que un nutrido grupo de alumnos aventajados rindió a su padre. Con dirección escénica de Juan Carlos Lérida y dirección musical de David Montero, el montaje se compone de una galería de números y piezas musicales en las que sobresale la presencia de un atrás de vértigo, compuesto por las guitarras de Javier Patino y Antonia Jiménez, y las voces de Juan José Amador, Miguel Ortega y Jesús Corbacho. Entre estos artistas y las dos bailaoras/bailarinas se construye un juego de dúos: bailaora/guitarra; dos bailaoras ante dos guitarras; dos bailaoras ante dos cantaores; dos guitarras intentando crear un espacio musical común; y dos bailaoras intentando hallar un espacio donde sus experiencias se juntan para crear algo nuevo. Precisamente, el 'leit motiv' sobre el que pivota 'Bailes alegres para personas tristes' no es otro que romper con la sentencia que lanza Belén: "Los bailaores flamencos somos como islas, cada uno trabajando en su terreno, aislados y solos, sin compartir nada con los demás". En este sentido, la presencia de Pericet aporta la ruptura con dicho aislamiento y confiere al espectáculo flamenco un nuevo horizonte emanado del clásico español y la danza contemporánea. Se trata, en suma, de "un espacio donde la bailaora no se encuentra aislada y sola, sino que forma parte de un complejo mucho más extenso que, a su vez, se enriquece de las aportaciones de la misma".  En su opinión, 'Bailes alegres para personas tristes' "es un trabajo de investigación, de colaboración, que pretende crear un espacio donde el lenguaje se pueda compartir y desarrollar y así extender sus fronteras hasta crear un modo nuevo de comunicación que nunca se desata de la conexión principal que es bailaora-guitarra. Como es habitual en sus propuestas, Maya presta especial cuidado al juego de iluminación y vestuario, proponiendo a buen seguro una sugerente y elaborada producción en la que Pericet, se lanza abiertamente al juego de "luz y color, dolor y sombras" que articula la bailaora y coreógrafa nacida en Nueva York hace 43 años.  Este canto a la colectividad frente al individualismo flamenco como reflejo de la sociedad actual que propone Belén Maya responde a la necesidad y el empeño de la artista de "tender puentes de comunicación entre los creadores flamencos que comparten el espacio y el tiempo presente". Todo un desafío que podrá experimentarse en riguroso estreno en el marco de una nueva edición del Festival de Jerez. Belén Maya une a su juventud una amplia carrera artística donde la inquietud y búsqueda de su propia estética han sido sus características principales. De sus últimos trabajos, cabe destacar 'Flamenco de cámara', su colaboración en 'Los caminos de Lorca' con la Compañía Andaluza de Danza y otras propuestas bajo el título de 'Dibujos', 'Souvenir' y 'La voz de su amo'. En el Festival de Jerez de 2009 coordinó el espectáculo que ofreció el certamen como homenaje a su padre, el gran maestro Mario Maya.
Redacción / Jerez | Actualizado 17.02.2010. En la foto, Un momento de la puesta en escena del espectáculo.

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Datos de  de varias fuentes, poema de José Maria Ruiz Fuentes

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