ROCIO MOLINA

 

ROCIO MOLINA CRUZ, bailaora paya, más conocida mundialmente con el nombre artístico de ROCIO MOLINA, nació en  Málaga, en el año de 1984, con sólo tres años de edad comienza su andadura en el mundo de la danza. A partir de este momento emprende su formación profesional, finalizando su carrera en el 2002 en el Real Conservatorio de Danza de Madrid graduándose con matrícula de honor. En el año 2001 forma parte de la compañía de María Pagés para la cual monta una coreografía en el espectáculo Las Cuatro Estaciones, realizando giras por toda Italia, Japón, Canadá y EE.UU., participando en la Gala de Andalucía en el City Center de New York.



La tierra y el cielo tiembla
con solo el sentirla bailar,
con ese arte tan grande
que ella  tiene al taconear,
su cuerpo vibra y emociona
con solo su cadera moldear,
  transmitiéndoselo al publico
cuando se pone a bailar.


 

 

En el año 2003 vuelve a participar en el Flamenco Festival USA, actuando como solista junto a Manuela Carrasco, Chocolate y haciendo un dúo con Israel Galván. En el 2005 estrena su primer espectáculo Entre Paredes en el Teatro Principal de Vitoria con el que realiza una gira por las distintas provincias de Andalucía. Después, con la primera edición del Festival Málaga en Flamenco en 2005, la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco la eligió para llevar a cabo una producción que encabezara su presencia en dicho Festival. De ahí nació El Eterno Retorno basado en los textos de Nietzshe, con la dirección musical de Juan Carlos Romero, la dirección escénica de Pepa Gamboa y la colaboración de Pasión Vega y Teresa Nieto. Obra con la que se presentó en la edición del Festival de Jerez del 2006 y con la que ha obtenido críticas inmejorables allí donde se ha presentado.
 


Málaga, Costa del Sol

 


Málaga, Alcazaba, torre de la bóveda vaida


Actúa como artista invitada en el espectáculo Bohemio de Antonio Canales. En Agosto de 2006 estrena un espectáculo de formato alternativo en el Teatro Pradillo en Madrid llamado “Turquesa como el Limón” junto a la bailaora Laura Rozalén. También hace la presentación del nuevo espectáculo de Dorantes como colaboración especial en el Teatro Lope de Vega, girando con éste por toda España. En la Bieneal de Flamenco de Sevilla de 2006 participa como protagonista bajo el cante de Carmen Linares, junto a Belén Maya y Rafaela Carrasco en el espectáculo Andalucía, el flamenco y la Humanidad dirigido por Mario Maya. En el 2007 actúa como invitada en la presentación del nuevo disco de Miguel Poveda en Madrid y Barcelona. Cae sobre ella acompañar como única figura al baile a Chano Lobato durante su reciente homenaje en el Teatro de la Maestranza de Sevilla.La última propuesta de Rocio Molina se titula Almario, bajo la dirección de Miguel Serrano, estrenado en el Festival de Jerez en el Teatro Villamarta. En esta propuesta, Rocío desnuda su baile y muestra el flamenco como Dios lo trajo al mundo. Dicen de Almario que “es una obra casi perfecta donde la joven malagueña vuelve a ser ella misma y manda con la fuerza de su inteligencia, creatividad y valentía absoluta y que a partir de aquí queda inaugurada otra etapa en el baile flamenco de mujer (Estela zatania)


Rocío Molina

 


Rocío Molina


A lo largo de su trayectoria ha recibido numerosos premios, entre los últimos, destacamos: premio a la mejor bailarina sobresaliente del XI Certamen de Coreografía y Danza de Madrid en 2002; premios El Madroño y Venencia Flamenca el Mistela a la Mejor Bailaora 2006. Recientemente le ha sido otorgado el Premio de la Crítica “Flamenco de Hoy” a la mejor Bailaora Revelación 2006. Rocío Molina, es sin lugar a dudas lo mejor que le ha ocurrido al flamenco malagueño en los últimos tiempos, la más importante bailaora que ha dado Málaga desde hace décadas, por no decir cien años. Revelación última del baile flamenco femenino. Tiene Rocío un estilo personal, mezcla de rara ingenuidad y poderío terrenal. Rocío es muchas bailaoras en una, con una capacidad asombrosa para asimilar a su propio estilo formas y fórmulas ajenas.

 


Premios
2007 Premio Revelación El Público de Canal Sur Radio al mejor espectáculo "Turquesa como el Limón" Premio de la Crítica "Flamenco de Hoy" MEJOR BAILAORA 2007. Premio deflamenco.com a MEJOR BAILAORA DEL 2007. Premio de Jerez a Mejor espectáculo por MUJERES junto a Merche Esmeralda y Belén Maya  2006 . El Madroño y Venencia Flamenca el Mistela a la Mejor Bailaora 2006. Premio de la Crítica “Flamenco de Hoy” a la mejor Bailaora Revelación 2000.  2002 Mejor bailarina sobresaliente del XI Certamen de Coreografía y Danza de Madrid en 2002.

Sobre el alma de Rocío Molina
La bailaora malagueña arrasó ayer con 'Almario' en un Teatro Cánovas lleno
Definitivamente, Málaga tiene en Rocío Molina a la punta de lanza más exigente y con mejor proyección de futuro de su realidad artística. La actuación de la bailaora se esperaba ayer con mucha expectación en un Teatro Cánovas repleto, ansioso por repetir los éxitos de los pasados montajes de la joven creadora representados en las mismas tablas (como El eterno retorno), muy a pesar de que tan sólo hace unas semanas compareció en el mismo escenario con las Mujeres de Mario Maya. Almario, su nueva apuesta, puesta de largo dentro del ciclo Flamenco viene del sur, es una muy personal recreación de los bailes flamencos tradicionales, como el taranto, la seguiriya, el garrotín, la soleá y diversos palos de fiesta levantados bajo la advocación de Fernanda Romero y la recientemente desaparecida Pilar López. Con una escenografía austera pero siempre sorprendente, Almario, estrenado en la pasada edición del Festival de Jerez, demuestra que la prometida renovación del flamenco sólo tiene sentido desde el compromiso personal del artista con su arte. El resto es humo. Rocío Molina hace nuevo el baile andaluz de siempre en la medida en que lo hace suyo, y Almario parece destinado a sumar glorias en todas partes. La bailaora ha decidido apostar fuerte y poner toda la carne en el asador en este esfuerzo descomunal por extraer el flamenco de las connotaciones pintorescas y rancias y situarlo como una estética consecuente con su tiempo. Para ello, ha decidido dar al público la prueba definitiva para todo artista: un tanteo de su propia metamorfosis. Arropada por un cuadro de músicos flamencos al uso, Molina apareció ayer en el Cánovas vestida de cuero y con el pelo suelto, una mujer certera y valiente de su generación pero con el compás por bandera. Después, desnudó su genio y empleó el mismo escenario como vestuario para pasar por otras prendas hasta terminar en la bata de cola, mientras, bajo los focos, el lema Sé fiel a ti misma coronaba el conjunto. En pocas ocasiones se ha podido asistir a semejante declaración de principios: Rocío Molina está confiriendo dignidad al flamenco a espuertas, más allá de su técnica impecable y su vasto conocimiento. El público, eso sí, la recompensó
P. Bujalance / Málaga | Actualizado 17.04.2008

Rocío Molina desnuda su alma en el espacio privado de su 'Almario'
 
La artista actúa esta noche en el teatro Alhambra, en el marco del ciclo 'Flamenco viene del Sur'
Juego de formas, texturas y colores. La bailaora malagueña Rocío Molina presenta hoy en el teatro Alhambra su espectáculo Almario, estrenado el pasado año en el Festival de Jerez. La artista, que ya inauguró en enero junto a Merche Esmeralda y Belén Maya el ciclo Flamenco Viene del Sur que organiza la Junta de Andalucía, repite ahora presencia pero como única protagonista de un espectáculo en el que desnuda su alma y regala su concepción del taranto, de la seguiriya, del garrotín, de la soleá y de la fiesta. En Almario, la bailaora interpretará y actualizará bailes de ayer, componiendo formas de hoy desde la intimidad de su cuarto, mediante sucesivos cambios de vestuario. Un recurso que la obligará a permanecer en escena desde que se levanta hasta que cae el telón. Mostrará así su alma en el espacio privado del ropero y ofrecerá un sentido homenaje a Fernanda Romero y a Pilar López. Y es que, bajo la dirección de Miguel Serrano, Almario rinde homenaje a las distintas épocas del cante y baile flamenco. El propio director explica en la información relativa al espectáculo que "en el vestidor de Rocío -isla que flota entre el cielo y el mar y en la que transcurre la acción-, tradición e innovación se funden con la confianza del que no se siente observado, sin la responsabilidad de ofrecer resultados. Allí, "el arte y sus conflictos no necesitan ocultarse entre oropeles y máscaras".  Toda una declaración de intenciones que invita al espectador a asomarse a un espacio único en el que también tomarán parte los cantaores José Valencia y Antonio Campos, los guitarristas Francisco Cruz y Juan Requeña, las palmas de Guadalupe Torres y Popi y la percusión de Sergio Martínez. Todos ellos arroparán al "baile del mañana", tal y como la crítica define el buen hacer de la joven artista. Y es que Molina se encuentra en plena ebullición creadora: camina orgullosa y desafiante por los senderos de la más radical modernidad, aunque con raíces añejas.
 
Redacción / Granada | Actualizado 12.05.2008

Rocío Molina lleva a la Bienal de Sevilla la nostalgia de su 'Oro viejo'
La bailaora malagueña presenta mañana un nuevo montaje que bucea en la vejez
 Remueve el pasado, selecciona sus capítulos más gráficos y baila sobre ellos. Rocío Molina (Málaga, 1984) investiga antes de crear y, en esta ocasión, ha recurrido a la nostalgia de quienes han vivido para contar. Oro viejo da nombre al nuevo espectáculo de la bailaora malagueña que mañana estrena la XV Bienal de Flamenco de Sevilla tras haber elegido la "tranquilidad, silencio y distancia" de Cádiz para su gestación, expresó la artista. Para su creación, Rocío Molina (residente en Madrid) realizó un trabajo previo de campo con reportajes a ancianos que le relataron su experiencia de vida en relación al amor y la soledad. En resultado es una producción que cuenta con música original y grabaciones de flamenco tradicional para lo que Rocío Molina ha buceado en músicas ya existentes. El sonido en directo sobre el escenario corre a cargo del guitarrista y principal componente de la compañía, Paco Cruz. A él se le suma la segunda guitarra de Rafael Rodríguez, la percusión de Sergio Martínez, la voz de Rosario Guerrero La Tremendita y la colaboración al saxo de Jorge Pardo. Al baile, acompañan a Molina dos jóvenes bailaores, Eduardo Guerrero y Moisés Navarro y la colaboración especial de Laura Rozalén, con la que ya trabajó en Turquesa como el limón. La música es otro contrapunto de comparación y matices entre el flamenco antiguo, representado por grabaciones de época y la composición actual a cargo de Paco Cruz y Rafael Cabeza. A pesar de su juventud, Rocío Molina (Málaga, 1984) cuenta en su haber con más de media docena de espectáculos, ya sea en participaciones como el montaje Mujeres (Premio de la Crítica del pasado Festival de Jerez) o en obras presentadas por su propia compañía. Antes de graduarse con matrícula de honor en el Real Conservatorio de Danza de Madrid (2002), ya había firmado una coreografía para 4 Estaciones de la bailaora María Pagés y, en el año 2003, debutaba en solitario dentro del U.S.A. Flamenco Festival.  Pero fue dos años después cuando, tras haber presentado su primera obra, Entre paredes, resultó elegida por la Agencia Andaluza del Flamenco para protagonizar el espectáculo El eterno retorno, basada en textos de Nieztsche. Estrenada en la primera Bienal Málaga en Flamenco, el trabajo igualmente se llevó al X Festival de Jerez (2006), donde su danza de bailarina de caja de música, entre otras intervenciones, cosechó los mayores aplausos. Ese mismo año estrenó en Madrid en pequeño formato Turquesa como el limón, que aún suena en la agenda de los programadores. A la cita jerezana volvería en 2007 con Almario, para luego regresar a su casa natal participación en la segunda bienal malagueña con Por el decir de la gente representada en la Colegiata de Antequera.
R. Armas · F. Lobatón / Málaga | Actualizado 08.10.2008. en la foto Rocío Molina (derecha) y Laura Rozalén en los ensayos de Cádiz.

"Mi reloj personal está acelerado"
La malagueña Rocío Molina presenta por primera vez en la Bienal un espectáculo propio en el que reflexiona sobre el paso del tiempo · 'Oro viejo' se estrena esta noche en el teatro Lope de Vega
Para en seco. Se sienta. Mira a su alrededor. "No es cuestión de dos meses ni de tres. Es cuestión de una evolución propia, de un proceso. Me he dado cuenta de que mi reloj personal está acelerado, me lo he comido y me he adelantado a muchas cosas. Ahora me he parado, me he sentado en un banco y me he puesto a mirar a los que pasan", con estas declaraciones Rocío Molina hace las paces con Chronos. Y es que la joven bailaora reflexiona y se reconcilia con su tiempo, con el tiempo, en Oro Viejo, el espectáculo que esta noche presenta en la Bienal de Sevilla y que supone su debut en el encuentro flamenco con un montaje propio. "Es un momento muy especial para mí porque Oro viejo es un proyecto mío, por eso quiero agradecer a Domingo González que haya confiado en él aunque ahora siento muchos nervios y mucha responsabilidad", comentó, tímida, la malagueña en la presentación de su obra a los medios de comunicación, una cita en la que estuvo acompañada del director de la Bienal y de sus compañeros en escena, los bailaores Eduardo Guerrero, de Cádiz, y el madrileño Moisés Navarro y la bailaora Laura Rozalén, que acomete una colaboración especial dentro del montaje, además de capitanear algunas de las coreografías. Con el apoyo del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música y de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, Molina vuelve a internarse en los derroteros "de la reflexión", como dijo la bailaora, o "la intelectualidad", como apuntó el regente de la Bienal, para parir una propuesta sostenida "por el sentimiento". "Quizás la reflexión que hay detrás de mis espectáculos no se llegue a entender del todo, pero creo que esa misma reflexión es la que provoca la emoción, que el montaje transmita algo a los espectadores. Yo quiero que la gente que venga a verlo se lleve algo, que les ocurran cosas", anheló la artista, que espera que "el espectador sea libre para llegar a sus propias conclusiones y sensaciones". Durante la rueda de prensa, Rocío Molina insistía en las imágenes del reloj, de la libertad, del tiempo (del pasado, del presente, del futuro). "Al final, te das cuenta de que los jóvenes somos los que corremos, los que vamos quemando etapas, rápido, mientras que los mayores son los que se sientan y observan, me parece muy curioso", filosofó. Así, Molina, desde un banco, conjurará a la soledad, al amor y a la vejez para enfrentarlos con su baile dulce, arraigado y terrenal que será el único esqueleto de un montaje "que no lleva argumento" y que está formado "por piezas cortas y bien definidas". Una danza que esconde otras muchas danzas y que, en esta ocasión, se hace fuerte en el contraste. "Esa es la idea. Por ello, cuento con dos guitarristas muy diferentes y que jugarán papeles distintos como son los maestros Paco Cruz y Rafael Rodríguez. Y, por otro lado, yo también necesitaba de otra bailaora para evidenciar ese contraste, por ello hemos contado con Laura Rozalén. Ambas vamos a ir de lo clásico a lo actual", relató la creadora de Oro Viejo que, también, cuenta con el cante de Rosario Guerrero La Tremendita y la dirección de escena de David Picazo. "Bueno, esta también será la primera vez que me van a ver bailar acompañada por dos hombres. Necesitaba a dos bailaores con luz, con personalidad propia, a dos artistas y todo eso lo he encontrado en Edu y en Moi", piropeaba Rocío a unos intérpretes que "tendrán desparpajo en el momento justo y contención cuando se necesite". La bailaora no quiso terminar su intervención sin alabar "el espacio" donde se ha gestado su nueva propuesta, el gaditano centro flamenco de La Merced. "Nos gusta trabajar en espacios nuevos porque nos inspira y esta vez ha sido muy bonito, hemos estado muy concentrados y, además, han sido unas verdaderas vacaciones".
Tamara García / Sevilla | Actualizado 09.10.2008. en la foto La bailaora malagueña Rocío Molina, durante la presentación de Oro viejo.

Abatiendo los límites del baile flamenco
Cada Bienal trae consigo la oportunidad de tomarle el pulso al flamenco. Si nos ceñimos a la programación oficial y al baile, que tiene en la fugacidad su última esencia, lo más relevante es una pluralidad afín a la de todo el arte contemporáneo. Pocas sorpresas y revelaciones, sin embargo (por no hablar de la cada vez más rara emoción), ha habido en este bisiesto, marcado irremediablemente por la muerte del Maestro Mario Maya. Hablando estrictamente de baile, hay que destacar la técnica y la generosidad derrochada por los artistas, tanto por las grandes maestras -Merche Esmeralda, Pepa Montes, Milagros Mengíbar, etcétera- como por los más jóvenes. Al lado de los que continúan una línea más clásica -Andrés Peña entre los mejores- sorprende la madurez alcanzada por los que, hasta hace poco, eran jóvenes promesas. Artistas como Israel Galván, Andrés Marín, Isabel Bayón, Rafaela Carrasco o Javier Barón continúan en solitario sus caminos, seguros de lo que quieren expresar y buscando la complementariedad, no en otros bailes, sino en otras músicas o en artistas procedentes de otros campos. Otros, como Vargas y Chloé, Rosario Toledo o la joven Rocío Molina luchan aún por forjarse un estilo propio. En ese sentido, el flamenco, como antes hiciera la danza contemporánea, trata de ensanchar su campo invadiendo otros terrenos, a veces inciertos pues, frente a otras danzas, el flamenco tiene en sus ritmos una clara referencia y, si se obvia, habrá que encontrarle una nueva identidad. En esta búsqueda, no siempre impulsada por necesidades creativas, el concepto de espectáculo -con excepciones como el Ballet Nacional o María Pagés, autora de una de las mejores propuestas escénicas- sigue siendo una asignatura pendiente. El intérprete es casi siempre superior al conjunto, porque no todo vale en escena, aunque un público cada vez más heterogéneo lo aplauda todo sin ton ni son. Este panorama abre, a todos los niveles, incluidos los que tenemos el trabajo de juzgar, nuevas cuestiones, acordes con este siglo XXI que nos está tocando vivir.
Rosalía Gómez / Sevilla | Actualizado 12.10.2008

Rocío Molina: un talento premiado
La joven bailaora llevó 'Oro viejo' a Londres, recibió las mejores críticas y fue elegida bailarina del mes por la prestigiosa revista 'London Dance' · Las distinciones continúan en el Festival de Jerez y la Bienal de Sevilla
Con apenas 3 años ya sabía que no quería caminar por este mundo sino danzar sobre él. Y lo ha conseguido. La malagueña Rocío Molina tiene ahora 25 años y una prolífica carrera como bailarina. Su sexto espectáculo, Oro viejo se paseó en marzo por el Flamenco Festival de Londres y el éxito sobrepasó sus expectativas. Puso al público en pie y consiguió que, por primera vez, un espectáculo de flamenco en la capital británica se llevara las cinco estrellas de la crítica. Por si fuera poco, la prestigiosa revista London Dance la designó como mejor bailarina del mes. "Nadie se esperaba ese éxito. El público de Londres ve mucha danza y es muy exigente", comenta Molina. Los críticos del New York Times ya se rindieron a sus pies el año pasado cuando la vieron bailar con Mujeres (de Mario Maya) junto a Merche Esmeralda y Belén Maya. El año pasado lo llevó a Londres y este año le han pedido que repita montaje junto a Oro viejo.  Su particular evocación de la soledad, la vejez y la música de los años 40 fue distinguido además con el Premio de la Crítica en la pasada edición del Festival de Jerez, con el Giraldillo a la mejor coreografía y el Premio de la Prensa al baile, ambos en la Bienal de Sevilla. En Málaga, el montaje se encargó de inaugurar en el Auditorio de Diputación el 30 de enero la nueva temporada de Málaga en Flamenco. Los cinco espectáculos previos de la malagueña, desde El eterno retorno hasta Almario han cosechado una enorme repercusión en todos los ámbitos flamencos, dentro y fuera de España.  "Los premios te los vas encontrando sobre la marcha, cuando montas un espectáculo nunca sabes la acogida que va a tener", confiesa una artista, sorprendentemente madura y con las ideas claras sobre lo que transporta al escenario y lo que no.  "Yo no hago flamenco ni puro ni moderno. La gente que me conoce sabe que tengo un estilo propio", sentencia. Precisamente, ese salirse de las casillas es lo que la ha hecho destacar. "Ven algo nuevo, fresco que no pertenece a ningún pack", continúa Molina. Si corres tras el tiempo, el tiempo corre aún más deprisa. ¿Quieres detenerlo? Te deja sin aliento y te envejece más. Hay que cogerlo in fraganti, en el presente, pero el presente está aún por construir. Hemos nacido para no envejecer nunca, para no morir jamás (...) Con estas palabras se presentó el pasado año Oro viejo, un viaje al pasado de mano de los recuerdos musicales de nuestros abuelos. La falsa moneda de Imperio Argentina con arreglos orquestales, sones suramericanos y otras músicas ambientan la última creación de Rocío Molina y "la más hecha a conciencia", recalca su autora.  Gracias a la buena acogida de Londres, a la bailarina y coreógrafa le espera el año que viene un circuito con su compañía por toda América. Antes pasará por la Bienal de Flamenco de Roma y por Suiza. Molina recuerda con agrado su paso, junto a Belén Maya, por el festival de danza de Massachusset, "en un espacio concebido para la creatividad y creado por un grupo de bailarines en los años 30, en mitad del campo, fue una experiencia muy bonita", rememora.  Mientras su talento itinera por medio mundo, en casa, Rocío Molina sabe que la esperan. "Me siento bastante valorada y apoyada en Málaga. Todos mis espectáculos han pasado por aquí. No me puedo quejar , soy una privilegiada", reconoce. Este verano volverá a hacer las maletas para trasladarse a Gijón, invitada a residir allí durante un mes con idea de crear en al ciudad un nuevo espectáculo. Su trabajo será el encargado de inaugurar en septiembre el nuevo curso de danza en el Teatro de La Laboral. "Ellos me ofrecen todas las facilidades, salas de ensayo y recursos técnicos para investigar y montar la coreografía", explica. Molina trabajará junto al director teatral Carlos Marquerie en la transformación del espacio escénico.  La biografía de esta versátil artista lleva la firma de otros revulsivos del género que la precedieron. Culminó su carrera en 2002 en el Real Conservatorio de Danza de Madrid graduándose con matrícula de honor. Entró a formar parte de la compañía de María Pagés realizando giras por Italia, Japón, Canadá y EE.UU. En 2003 actúa en el Flamenco Festival USA, junto a Manuela Carrasco, Chocolate y en un dúo con Israel Galván. Antonio Canales, Miguel Poveda y Dorantes han estado también presentes en la trayectoria de una joven que resume su buena estrella en dos conceptos claves: "esfuerzo y sacrificio".
Rocío Armas / Málaga | Actualizado 02.07.2009. Foto, Rocío Molina, en un momento de su espectáculo Oro viejo.

Rocío Molina suma un nuevo reconocimiento a su carrera con el premio de RTVA
Flamencoradio.com, el canal radiofónico por Internet de Radio Televisión de Andalucía (RTVA), ha concedido su premio anual a la bailaora malagueña Rocío Molina, «como reconocimiento a su talento creativo, su búsqueda permanente en el arte de la danza y su manera de bailar rompiendo moldes, pero manteniendo siempre la emoción y el sentimiento flamenco». El galardón se entregará en la gala de premios del programa 'El Público', de Canal Sur Radio, a finales de enero en Cádiz, según informó la RTVA en una nota. En la misma, resaltaba que Molina es «una trabajadora incansable» de la danza, que arriesga llevando su baile «al límite del movimiento y de la técnica». Además, apuntó que la malagueña se ha convertido en una de las bailaoras de mayor proyección mundial, y representa para los expertos la personificación de una nueva etapa en el baile flamenco. Nacida en Málaga en 1984, Rocío Molina se puso por primera vez los zapatos de bailar con solo tres años. Inició los estudios de danza a los siete en el Conservatorio de su ciudad natal y se graduó con matrícula de honor en el Real Conservatorio de Madrid. Con 13 años montó su primer espectáculo. Ya en 2007, obtuvo el Premio Revelación del programa 'El Público', de Canal Sur Radio. Entre sus galardones destaca también el Premio Nacional de Danza (2010). Ha paseado su arte por escenarios de muy diversos países, desde Francia e Italia a Canadá, Estados Unidos o Japón. Actualmente ensaya una nueva obra con el Ballet Nacional en Madrid.
05.01.12 - 01:36 - SUR | SEVILLA.

Rocío Molina regresa al Festival Flamenco de Londres
La artista malagueña presentará en el certamen su último espectáculo, 'Danzaora'
Estrella Morente, Eva Yerbabuena, Farruquito, Tomatito y la bailaora malagueña Rocío Molina son algunas de las figuras del flamenco invitadas a la décima edición del Flamenco Festival de Londres, cita clave para la difusión internacional de este arte y punto de encuentro con el público inglés. Del 15 al 27 de marzo, el escenario del teatro Sadler's Wells de Londres acogerá un total de 20 representaciones, entre las que también estarán Israel Galván y el Ballet Flamenco de Andalucía, informó hoy en Madrid la organización del festival. Eva Yerbabuena será la encargada de dar el pistoletazo de salida de esta edición, con el estreno mundial su nuevo espectáculo AY!, a la que seguirá Farruquito con Abolengo. El cante y el toque tendrán su personalización en la cantaora Estrella Morente, que repetirá su participación en el festival interpretando temas de su último disco, Autorretrato, trabajo que supuso su regreso tras seis años de silencio y con una clara impronta de su difunto padre, Enrique Morente. Otro que repite es Tomatito, que ofrecerá su espectáculo, En concierto. El flamenco más contemporáneo llegará de la mano de la malagueña Rocío Molina, otra artista con experiencia en este festival que continúa su imparable proyección internacional con su espectáculo Danzaora. En un registro también de vanguardia, Israel Galván presentará su obra La curva. El Ballet Flamenco de Andalucía hará lo propio con Metáfora, un completo espectáculo que engloba romances y cantiñas, tangos de Granada, bulerías y valses flamencos. El broche final lo pondrá una gala flamenca conducida por Angel Rojas que pondrá en el escenario a los bailarines Antonio Canales, Belén López, Carlos Rodríguez, Jesús Carmona y Sol Picó.
Efe madrid | Actualizado 21.02.2013 -  La bailaora Rocío Molina.

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datos de Juan Verguillos  de propia Web,  http://www.rociomolina.com/home.html   poema de José Maria Ruiz Fuentes

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