PABLITO DE CÁDIZ
 

PABLO JIMÉNEZ PÉREZ, bailaor de flamenco, más conocido mundialmente con su propio nombre artístico de PABLITO DE CÁDIZ,  nació en Cádiz en 1908, y murió en Cádiz el día 24 de enero de 2004, a los 96 años de edad. Ha actuado en teatros y tablaos españoles y extranjeros. Destaca por los estilos festeros. Forma parte de un linaje flamenco de larga tradición, que lleva desde su tía Rosa La Papera a su prima La Perla de Cádiz. Hermano de El Jineto y tío de Juanito Villar, se inició con tan sólo 18 años con la compañía de La Argentinita, a cuya trupe se sumó en “Las calles de Cádiz”, espectáculo que repetiría veinte años más tarde junto a Concha Píquer.  En la posguerra española, formó parte de espectáculos flamencos de Canalejas de Puerto Real, Pepe Marchena, Manolo Caracol y Lola Flores. Junto con Rita Ortega protagonizó un dúo, se haría luego imprescindible de los tablaos madrileños.


Cádiz: Finales del siglo XIX


Gran Teatro Falla de Cádiz


Pablito de Cádiz bailaor de esencias añejas (y II)
Pablito vivió la pasión y la gloria del flamenco; su baile era pura esencia añeja · El artista murió en enero de 2004
También en septiembre de 1965, Pablito forma parte de un espectáculo bajo el título Gran Parada Gaditana, con esa gran reina del cante, nuestra Perla de Cádiz y el gran Paco Alba 'El Brujo'. Era un espectáculo de flamenco y carnaval, y en cuyos carteles se menciona lo siguiente: "Pablito de Cádiz, el bailaor que ha maravillado a cuantos lo han visto actuar en las mejores salas de fiestas de España". Tenemos que reconocer que estamos ante un gran profesional del baile flamenco. El baile de Pablito de Cádiz fue pura esencia añeja; tenía elegancia, esa manera de liberar con un gesto brusco desplante, compás, quiebro, recorte,… ¡Qué majestad, qué misterio, qué grandeza de gestos con sus brazos! Verdaderos rescoldos añejos. Un bailaor excepcional. Verlo bailar asombraba.  Pablito vivió la pasión y la gloria del flamenco. Tuvo que soportar las juergas de señoritos borrachos con guasa y señoritas de compañía, y como esa clase de personas eran los que pagaban, había que aguantar. También saboreó la gloria y la dulzura del cariño de sus compañeros, los artistas; y de la afición, por su categoría como artista y su amabilidad y humildad humanas. En 1968, en Madrid actuó en diferentes tablaos formando parte de un cuadro flamenco compuesto por artistas veteranos como Ansonini del Puerto, La Chicharrona, Juana la del Pipa, entre otros. Y ese mismo año, el gaditano Manolo Portela formó un cuadro con artistas veteranos que en sus actuaciones en Madrid, en diferentes tablaos y en televisión, formaron la 'marimorena'. Le llamaban 'El cuadro de los Viejos de televisión', con Pablito, Juana la del Pipa, Manuel de Jesulito, Pepa Campos, La Chicharrona, y otros que hacían de este cuadro el colmo del arte y de la gracia. En 1969 Pablito decide quedarse definitivamente en su Cádiz natal y es contratado por el tablao que estaba en la calle Santa María de la Cabeza, frente al Hotel Puertatierra, como primer bailaor. Allí alternó con todas las primeras figuras que pasaron por ese precioso tablao y estuvo actuando hasta que dejó dicha actividad y cambió como bar restaurante para celebraciones y demás, en 1975 más o menos. En 1971, las grandes cantaoras Fernanda y Bernarda de Utrera vinieron contratadas por 15 días al tablao de Cádiz y, debido a mi gran amistad con estas dos hermanas, acudimos a verlas algunas noches, y acordamos que vinieran a comer a casa antes de terminar el contrato, y también invitamos a Pablito y a su hermano Antonio, que vivía en Alicante y vino para ver a la familia. A dicha comida también asistieron mi abuelo Félix, y Custodia, la madre del Tiriti. De pronto empezó a cantar por bulerías Bernarda, y salió bailando Antonio -a quien yo no había visto bailar antes- y me quedé que no sabía si estaba soñando o despierto. Yo ya no sabía si Pablo era más bailaor que Antonio o al revés. Después le cantó Fernanda a Pablito. Eso fue para llorar. Ese cante puro y ese baile añejo. ¡Qué majestad de artistas! Empezó a cantar mi abuelo, y salió bailando Custodia. ¡Qué baile el de ella! Cómo tocaba los palillos, qué forma de remangarse el traje, qué compás. Fernanda decía: "¡Ole, viva Cai!". Hoy, después de 40 años, todavía algunos vecinos recuerdan esa fiesta familiar, desde las 2 de la tarde hasta las 10 de la noche, en que los llevé de vuelta al tablao. Cuántos cantes y bailes llenos de sabiduría y maestría. En 1974, Pablito formó parte de los artistas que actuaron en el homenaje que le organicé a su prima La Perla de Cádiz. Otro gran éxito. El teatro Andalucía se quedó pequeño. En 1978, siendo presidente de la Peña Flamenca Enrique el Mellizo el que suscribe, toda la junta directa acordamos organizarle un homenaje al Tío Pablito, que ya contaba 70 años. Fue un homenaje benéfico y todos los artistas vinieron desinteresadamente. Se celebró en el Teatro Andalucía y fue todo un éxito, tanto artístico como económico. Cuando, a los dos días, fue Pablito a la Peña y le entregamos toda la taquilla, que fue una cantidad respetable (porque ahí pagamos cada uno nuestra localidad), y le dijimos a Pablito: "Nos tienes que invitar a comer". "De eso nada, chiquitín, este dinero es para montar un quiosco". ¡Ole! En 1980, cuando la Tertulia Flamenca de la Isla contrató a Antonio Mairena para dar un recital en la Casa de la Cultura de San Fernando. Me llamó Mairena y me dijo: "Sobrino, el día tal voy a la Isla. Llévate a Pablito, a Curro la Gamba y a Guarino". Fui a la calle Ángel, a casa de Pablito y se lo comuniqué. Cuando llegó el día, fuimos a recogerlo Curro y yo y estaba que parecía que iba a una boda. A Guarino lo llevó otro amigo. Cuando llegamos a la Casa de la Cultura y entramos en un despacho en el que estaba Antonio Mairena cogiendo tono, Parrila de Jerez, al vernos, abrazó a Pablito y los dos lloraron de alegría, porque hacía mucho tiempo que no se veían. Cantó Mairena por soleá, siguiriya, tangos y bulerías, y quien diga que Antonio Mairena era frío cantando, no dice verdad. Y si no, a ver cuántos cantaores han llegado en la historia del Arte Flamenco donde llegó él, con esa categoría y conocimiento. A continuación nos fuimos a la sede social de la Tertulia que fue la que organizó el acto, del que conservo una fotografía que le debo a mi amigo Pepe Rosa, que era el presidente y estamos todos. Cuando nos marchamos, dijo Antonio Mairena: "Bueno, ¿dónde tomamos la penúltima?" Y le digo: "Vamos a la Venta de Vargas". Llegamos y no había apenas nadie. Nos metimos en un cuarto, porque Mairena estaba a gusto, recordando con Pablito aquellos tiempos de Sevilla y Madrid, y empezó a cantar, y Pablito a bailar. Aquello era para partirse la ropa. Cantó Curro La Gamba, además de Mairena; bailó también Guarino, y estuvimos hasta las tantas y, cuando ya nos íbamos, en la barra se puso Mairena a cantarle a Pablito por romances, y Pablo con un pañuelo en la cabeza, que hacía una cosa que solamente se lo he visto hacer a él y a su prima hermana Manuela de Charó (que también bailaba para decir apaga y vámonos), que se daba con la mano en el pecho y en la boca que eso era para verlo, ¡qué arte madre mía! Esto lo puede atestiguar mi amigo Manuel Monge Cruz, el hermano mayor de Camarón, que también estaba con nosotros y cantó. En 1987 la Peña Juanito Villar le dedicó su Semana Cultural, donde tuvo lugar una de las últimas actuaciones de Pablito.  A toda la familia de Tío Pablito, le tengo un gran cariño y respeto, pues ya mis bisabuelos eran amigos de sus padres, en ese barrio de Santa María.  Pablito falleció en Cádiz, el día 24 de enero de 2004, a los 96 años de edad.  Lamentablemente, no dejó escrita toda esa sabiduría vivida durante su larga trayectoria en el Flamenco, porque era una auténtica enciclopedia de éste, nuestro Arte.
Félix Rodríguez / Cádiz | Actualizado 01.03.2011 -  Pablito de Cádiz, fotografiado junto a Trini de España.

Gineto de Cádiz recibió el homenaje de su gente
El mundo flamenco celebra al bailaor Juan Jiménez Pérez en la Peña La Perla
El bailaor y gran representante del arte de Cádiz Juan Jiménez Pérez, Gineto (1925) recibió ayer en la Peña La Perla el homenaje caluroso de su familia, de sus hermanos de etnia gitana del Barrio de Santa María y de una representación del mundo flamenco de la capital. Fue una fiesta familiar, en torno a un almuerzo y sin más protocolo que las palabras de dedicatoria del promotor de este reconocimiento, el flamencólogo Félix Rodríguez quien, además de glosar sus raíces gitanas y gaditanísimas, leyó un correo enviado por la Unión Romaní de España enviándole ánimo y cariño a este hermano que ve ya la vida "desde la atalaya de sus ochenta y tres años", y sin una pierna, ay dolor para un bailaor que fue una rebujina de arte esenciado. El Tío Gineto, como es natural, se emocionó al subir al escenario llevado por su nieta Elizabeth que se ha convertido en su ángel de la guarda en estos difíciles momentos. Pero se recompuso y, cuando se le ofreció el micro y tomó la palabra, lo hizo con fuerza para lamentar su estado actual pero, sobre todo, para reivindicar con orgullo su carrera y el haber estado con las mejores compañías recorriendo el mundo y llevando el nombre de Cádiz por bandera. Y no le falta razón a este gitano, sobrino de Rosa La Papera y primo hermano de Antonia Gilabert, La Perla de Cádiz ,nacido en una familia que siempre ha respirado arte. Desde su madre, La China, a sus hermanos, el famoso Pablito de Cádiz y El Chino, o sus hermanas Pilar, La Gineta -madre del cantaor Juan Villar- y Gertrudis, madre de la cantaora Manoli de Gertrudis. Por otra parte, en la carrera artística de Gineto no se puede olvidar -y más después del espectáculo Cádiz que lo evoca- que él es el único artista superviviente del original Las Calles de Cádiz, el de La Argentinita e Ignacio Sánchez Mejías, a cuyo elenco se incorporó siendo todavía un niño. Con posterioridad seguiría en la misma obra, pero ya en la etapa en la que la paseó Concha Piquer. También bailó en las Compañías de Lola Flores y Manolo Caracol y siempre llevando su baile cargado de la sal de Cai, portador de esencias y lleno de gracia y de frescura. Luego, retirado ya de los escenarios y de vuelta en su ciudad, Gineto se mantuvo vinculado al baile como jefe de cuadro de la peña decana de las del flamenco de la capital, la de Enrique El Mellizo, en la que durante veinte años transmitió sus conocimientos a los artistas más jóvenes. La vida no le fue fácil en muchos momentos de esta etapa, pero el bailaor siempre supo mantener la sonrisa frente a las adversidades, lo mismo que su arte cuando volvía a subir a los escenarios.
Fermín Lobatón | Actualizado 28.04.2008 -  Gineto de Cádiz (arriba, derecha), junto a Juan Villar y los desaparecidos Pilar y Pablito de Cádiz.

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Datos de buenas fuentes periodisticas

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