EVA YERBABUENA

 

 

ENTREVISTA A EVA YERBABUENA

 

  «Hay veces que los flamencos no nos hacemos respetar»

La artista celebra los diez años de su compañía con el espectáculo
'Santo y seña', que representa en el Cervantes
 

Yerbabuena es una artista con garra y fuerza sobre un escenario. Eva, una mujer de mirada tranquila y hablar dulce. La fusión de ambas, Eva Yerbabuena, forman una de las bailaoras flamencas de más prestigio a nivel internacional. Hoy y mañana, celebra en el Cervantes los diez años de su compañía con el espectáculo 'Santo y seña'.

Cuando tenía 28 años, creó su compañía, ¿se arriesgó mucho?

Cuanto más joven eres, menos ves el riesgo. Tampoco soy una persona que tome una decisión a ciegas ni a locas, sabíamos tanto yo como Paco Jarana, que es, aparte del compositor de la música, mi compañero, que era una responsabilidad, pero era algo que necesitábamos.

¿Cuál es su santo y seña?

Uff!! Autodefinirme es algo que ni sé. Procuro manifestar de alguna manera cuáles son mis sentimientos y compartir mediante el flamenco vivencias que uno tiene a lo largo de su vida, tratando de ser humilde, lo más honesta posible y de respetar los principios, y no sólo los míos. Lo que más persigo y quiero como artista es tener personalidad propia a la hora de crear.

¿Siente que lo ha conseguido?

¿Qué va! Esto es cerrar una etapa y empezar otra. Prácticamente, vuelvo a estar en el principio.

¿Qué es la pureza del flamenco?

Antes de decidir cuál es la pureza del flamenco, cada uno tiene que decidir cuál es su pureza. Y no solamente en el flamenco. Yo tomé la decisión de ir descubriendo a través de Yerbabuena quién es y cómo es Eva. Y hay muchas cosas interesantes que una descubre de sí misma, que ni imaginas que están.

¿Y cómo es eso de descubrir a Eva a través de Yerbabuena?

Intento aceptar que sin Eva, Yerbabuena no hubiera llegado a conseguir ciertas cosas; y que sin Yerbabuena, Eva tampoco. Son inseparables. Hay veces que en casa tengo una larga conversación con Yerbabuena y digo: 'para ya y desconecta'. Es un juego que no me gustaría perder nunca, porque te hace mantener los pies en la tierra. Seguir siendo persona es lo más importante, porque Yerbabuena llegará un momento en que físicamente deje los escenarios.

¿Para usted el flamenco es algo más que un trabajo?

El flamenco es un trabajo, un medio de lenguaje, una manera de poderme comunicar, un arte que me ha dado la oportunidad de sentirme realizada en muchos aspectos son muchas cosas las que yo tengo que agradecer al flamenco. Si me preguntabas con 16 ó 25 años, respondería que el flamenco era mi vida. Ahora, el flamenco forma parte de mi vida, pero hay cosas, como hija, que son más importantes.

¿El flamenco sigue siendo el hermano pobre del arte?

Va a costar mucho trabajo que deje totalmente de serlo. Y creo que es un problema que tenemos los propios flamencos. Hay veces que no nos hacemos respetar y no hacemos que se respete el flamenco, y eso es algo sobre lo que algún día habrá que tomar una solución rotunda. Por mucho que nosotros nos quejemos del apoyo, cuando empieza a estar todo lo que pedimos ¿qué es lo que falla? Creo que somos nosotros.

¿Cree que hay mucho artisteo?

Ya no se trata sólo de decir que hay gente que se desvive por el arte, que le tiene un amor incondicional; y gente que le gusta lo que se mueve alrededor, que lo único que le interesa es llegar a tener un nombre y ser muy conocido popularmente. Creo que no hemos encontrado la forma de decidir quiénes somos, hacia dónde vamos, qué queremos y manifestarlo. Esto se ha convertido en una carrera, de ver quién llega antes, quién gana más y en el mundo hay sitio para todos. Falta una toma de conciencia de lo que tenemos entre manos y de cómo hay que defenderlo.

Una mujer en el flamenco, ¿lo tiene más difícil?

Ha sido un arte rodeado de muchísimo machismo, pero eso es algo que está en todo paso que dé y en toda mirada que levante, no nos vamos a engañar. Y lógicamente está en el flamenco.

¿Qué se verá en el Cervantes?

Un espectáculo de flamenco, con el guión del propio flamenco y de las personas que estamos en el escenario. Están presentes coreografías y músicas que en estos diez años para nosotros han sido muy importantes, como seguidillas, soleá, bulerías, farrucas Es un espectáculo para nada pretencioso, lo único que se quiere es que la gente sienta.

 


25.10.08 - REGINA SOTORRÍO

ACEPTAR