PERET
 

 

ENTREVISTA A PERET

 

«Estoy marcado por 'Borriquito' por muchos años, y eso es un orgullo»
 

El rey de la rumba catalana, que el miércoles actúa en Málaga, denuncia que las radiofórmulas le censuran. «Nunca me había ocurrido antes con Franco», afirma
Con poco más de 20 años debutó como profesional sobre un escenario. Medio siglo después, aún no se ha bajado de él. En ese tiempo, ha conquistado un género, la rumba catalana, y ha creado estilo con su peculiar forma de tocar la guitarra (el ventilador). Pere Pubill Calaf, 'Peret', celebra sus cincuenta años en la música con una gira de conciertos que le trae este miércoles al Teatro Cervantes tras haber actuado ante cientos de jóvenes en festivales como Viña Rock o Pirineos Sur. A sus 73 años y cargado de energía, el artista muestra en las letras de su último disco, 'Que levante el dedo', su lado más guerrero sin perder la guasa que le hizo popular. Y, para el año que viene, anuncia un nuevo álbum. ¿Quién hablaba de jubilación?

Cumple medio siglo de rumba catalana, ¿cómo se consigue eso?

A base de días horas, meses... De que vaya pasando el tiempo. Allá por los 80, la rumba catalana estaba muy valorada, sonaba en las fiestas del conde y el marqués, y en las discotecas de superlujo. Pero luego, no sé qué pasó que hubo un bajón durante mucho tiempo. Después, en los 90 volvió otra vez a estar de moda. Por eso, creo que es cuestión de suerte y de tener una larga vida.

¿Se considera afortunado?

Sí, porque no es fácil a los setenta y tantos años tener un público de 16 y 17 años.

¿Cómo lleva la gira? ¿Le pesan los años?

No, porque llevo a mucha gente que cuida de mí. Yo solo no podría.

La canción que da título a su último álbum, 'Que levante el dedo', es muy crítica sin perder la ironía. ¿Ha salido el Peret más guerrero?

(Risas) Siempre he sido así. He utilizado el poder de la canción para expresar lo que yo siento, quejarme o alabar a alguien.

«Hay mucho racismo»

¿Todo el mundo tiene algo por lo que callar, como viene a decir ese tema dedicado a las prostitutas?

Hay mucho racismo. Eso ocurre cuando uno es de los guapos y otro de los feos; esto ya es racismo porque somos diferentes pero iguales y tenemos los mismos derechos... ¿Por qué las que están rellenitas son las feas y las delgaditas, las guapas; o los que tienen la chocolatina en los abdominales son los guapos y los gorditos como yo los feos? Todo esto es racismo, no es sólo cuestión de razas. Todos nos tenemos que respetar y hay gente que está marginada de toda la vida, como son las prostitutas. Es un trabajo como otro cualquiera, sólo que venden algo distinto: yo vendo música y ellas sexo, pero no es ningún pecado.

¿Qué le ha pasado con las radiofórmulas? Se le han resistido...

Esta es la democracia. Ya me han hecho esto con dos discos, y en la época de Franco no me había ocurrido nunca, y me metía con la Guardia Civil. Nunca me habían censurado un disco, como me han hecho ahora.

¿Cree ciertamente que le vetan? ¿Con qué objetivo?

Me censuran, con toda seguridad. Y lo hacen porque hablo de las prostitutas y de los bancos, que venden dinero ¿y eso sí que es fuerte! Compran el dinero a dos y lo venden a diez, qué negocio ¿no? A veces, son la ruina de un país.

Sin embargo, se ha ganado a un público que no vivió el 'boom' de la rumba catalana.

Sí y sé que eso es difícil porque cuando somos jóvenes no queremos hacer lo que han hecho nuestros padres. Queremos una música distinta, peinarnos de forma diferente y vestir a nuestro modo, aunque sea con los pantalones como Cantinflas. Parece que es ley de vida que los padres digan 'esta juventud se ha vuelto loca'. Pero no ha sido el caso de la rumba, porque a veces empiezo a cantar temas de hace 40 años y se la saben todos.

¿La rumba vive un momento dulce?

Por supuesto y no sólo en España. La rumba está de moda en Inglaterra, EE. UU., Europa...

¿Se ha cansado ya de cantar 'Una lágrima' o 'Borriquito'?

No, qué va. Sé que ocurre con muchos artistas y actores de cine, que no les gusta hablar de la película que les ha encumbrado. Pero esto es un error. Gila me dijo un día en el aeropuerto: 'Peret, ¿por qué me hacen esto? Voy a una televisión y ya me piden el teléfono y que hable de la guerra...' Y yo le conteste: 'Gila, esto me lo preguntaste hace 25 años en México' (risas). Nos marcan, yo estoy marcado por 'Borriquito' y 'Una lágrima' por muchos años y es un orgullo.

¿Qué encontró en la Iglesia Evangélica de Filadelfia para abandonar la música?

La iglesia no es nada, somos nosotros. Lo que hice fue entrar en una religión, una denominación. Lo que me daba es que podía hacer un trabajo conjuntamente con hermanos de la iglesia. Durante mi vida, pensaba que estaba haciendo las cosas como debía, hasta que me di cuenta al escuchar la Palabra (de Dios) de que esto no era así. Hacer favores o ayudar a la gente no era suficiente. Y, desde luego, la Palabra me enseñó. Lo poco que yo sé lo he sacado de la Biblia. Había un vacío que se llenó con saber que nos tenemos que amar los unos a los otros.

«Me convencieron»

Y, sin embargo, volvió a los escenarios, ¿lo echaba de menos?

No, yo volví por ayudar a mi ahijado y a otro muchacho, que les grababan un disco si se lo producía yo. Me convencieron y así empezó todo: hice la producción a uno de sus hermanos, a otro... hasta que me animaron a que volviera.

Luego, pasó por otra época en que se pensó que se había retirado. Pero de momento no se va, ¿no?

De momento estoy aquí con muchas ganas porque la música es muy importante y necesaria. Hay una música para todo.

¿Son Estopa unos dignos herederos de la rumba catalana?

Cada cual lo hace con su personalidad y su forma de sentir. Hoy hay muchos rumberos, pero cada uno tiene su estilo, como debe de ser.

Hábleme de su próximo trabajo. ¿Estará listo para 2009?

Sabemos cuándo empezamos, pero nunca cuándo vamos a acabar. Es la música de mi niñez, la que escuchaba a los diez años. Con 12 años ya debuté en el teatro Tivoli de Barcelona con el cuplé que hacían antes los hombres. Hoy esto se ve poco, pero entonces había muchísimo.

¿Qué se le pasa por la cabeza cuándo ve su vida privada en la prensa?

Nada, porque no he visto jamás mi vida privada en la prensa. Sólo he visto contar mentiras y eso no es prensa. Inventan sus cuentos gente descarada que van a ganar el dinero sin merecerlo. No les hago caso porque sé que son así.

¿Qué se escuchará en el Cervantes?

Lo dirá el público. Es el que paga y es el que manda.
 

REGINA SOTORRÍO, 11-10-2008, CON ENERGÍA. Peret no piensa en la jubilación. «De momento, estoy con muchas ganas», afirma. / SUR

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