MARÍA CARRASCO

 

 

ENTREVISTA A MARÍA CARRASCO

 

  "En España parece que el flamenco sólo lo hacen cuatro, y fuera es pura pasión"
 
 

Es su primera cita en Málaga y la madrileña llega con dos montajes en la maleta · Este fin de semana en el Teatro Alameda escenifica 'Embrujo flamenco' y una versión contemporánea de 'La Cenicienta'  No es una figura mediática ni lo pretende. A María Carrasco (Madrid, 1971) le basta con saber que su nombre en el gremio es sinónimo de buen hacer. Ha compartido cartel con Joaquín Cortés, Julio Bocca, Enrique Morente y Carmen Linares. Puestos a elegir, se queda con la entereza de Linares, "siempre en su sitio", y con las "inquietudes" de Morente. Con su visión de Carmen fue finalista de los Premios Max de Teatro, como mejor espectáculo de danza y mejor intérprete. Mueve su compañía por todo el mundo y en su primera escala en Málaga quiere sobre todo, "transmitir emoción".

¿Qué va a ver el público que se acerque este fin de semana al Alameda?

Vengo con dos espectáculos. Embrujo flamenco lleva música en directo a modo de flamenco teatral que refleje también el claroscuro del tablao y con el que pretendo al final provocar una especie de catarsis con el público. Cenicienta es una adaptación divertida y contemporánea del cuento. El hada es algo punky, el príncipe es negro y las hermanastras unas flamenconas horteras. Los padres se lo pasan incluso mejor que los niños.

Está de gira por medio mundo con cuatro montajes a la vez y con continuas ofertas, ¿hay algo que no entiende?

Cuando actuamos en España terminamos con el público en pie. Lo que pasa es que aquí se peca un poco de ignorancia. Parece que lo que no sale en la televisión no existe, o que el flamenco lo hacen sólo cuatro, los más mediáticos. Cuando en realidad, fuera tienen una verdadera pasión por este arte, y nuestro lenguaje gusta. Muchas veces el programador de aquí te conoce menos que el de Nueva York.

¿A quién echar las culpas?

Hay un problema con las subvenciones, que manipulan mucho y son muy arbitrarias. Muchas veces no tienen que ver tanto con la calidad del espectáculo sino con ser amigo de, o con hacer una promoción mediática antes casi de hacer el espectáculo.

O con fusionar en su justa medida...

El flamenco es tan grande que tampoco necesita fusión. Nosotros hacemos un flamenco evolucionado porque somos cuerpos y músicos contemporáneos. He estudiado otras danzas y las involucro de una manera natural , sin premeditación.

¿Qué ha pasado para que Carmen sea el espectáculo más exitoso de la compañía?

Carmen es un espectáculo complicado. Se han hecho muchas versiones pero se ha dado una visión, para mi gusto, muy frívola. Yo quise investigar por qué sigue provocando tantas pasiones como en el siglo XIX e hice una historia para que se entendiese. Ese ha sido el éxito, aparte de una puesta en escena muy original.

¿Quién le ha convencido más Bizet o Mérimée?

He seguido la novela de Merimée pero sin dejar pasar fragmentos de Bizet. Es una Carmen salvaje y superviviente. Está supeditada a lo que quieren los hombres de ella y se rebela. Y es también una Cenicienta que se enamora del torero por el cambio social que significa.

También exporta Al compás de Lorca con versos del poeta, ¿cómo lo ha estructurado?

Primero presento su poesía con un poema que él escribe sobre el tema. Sigo con el capítulo Enloquecidas que son las mujeres de Lorca en el teatro: Bernarda Alba, Doña Rosita la Soltera, Yerma. Y el final letal con Se nos quedó el romance, un tema de la cantautora mexicana Cecilia García Maro. De Lorca siempre se ha dado una visión dramática. Y aquí se dice sí, vale, pero se nos quedó el romance.

¿Qué fórmula emplearía para dignificar más el flamenco?

En España aún no somos conscientes de su magnitud. Deberíamos tenerlo más en cuenta. La última vez que estuve en Los Ángeles habían abierto un tablao y todos que cantaban, bailaban y tocaban eran japoneses. Esperemos que dentro de unos años no digan que el flamenco viene de Japón.

 

Rocío Armas / Málaga | Actualizado 24.05.2008

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