AMANCIO PRADA

 

ENTREVISTA A AMANCIO PRADA

 

  "Uno no canta necesariamente la poesía mejor, sino la que te enamora"    

 

El cantante leonés actúa esta noche en el Teatro Falla, dentro de la programación del Festival Iberoamericano de Música, con el espectáculo titulado 'En torno a Jorge Manrique'

Amancio Prada (Dehesa, León, 1949) regresa hoy a Cádiz en el marco del vigésimo séptimo Festival Iberoamericano de Música Manuel de Falla. Actuará sobre las tablas del teatro que lleva el nombre del músico gaditano, un escenario en el que ya actuó en 1991, poco después de la rehabilitación, con el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz. Hoy vuelve a la capital gaditano, donde también estuvo en 2004 en el Castillo de Santa Catalina, con En torno a Jorge Manrique, con las célebres Coplas a la muerte de su padre.

Actuará hoy usted dentro del Festival Iberoamericano de Música Manuel de Falla, que tiene una programación muy diversa: música clásica, Luz Casal, música popular con las coplas del maestro Guerrero... y usted, con otras coplas, ¿qué cree que puede aportar a este festival?

Pues una voz y un repertorio distinto. Otra varita para abrir más ese abanico tan amplio ya y tan colorista. A ver cómo nos sale… La compañía es buena: Josete Ordóñez a la guitarra y mandola, Rafael Domínguez al violonchelo y Luis Delgado con percusiones y cuerdas varias. Yo llevaré la guitarra y la zanfoña.

Después de musicar a San Juan de la Cruz, Rosalía de Castro o García Lorca, ¿cómo surge hacerlo con Jorge Manrique y con unos versos tan clásicos y conocidos?

Cantar las Coplas era una tentación antigua. Y cuando murió mi padre, hace ocho años, aquella tentación se convirtió en necesidad. Me puse manos a la obra. La gestación ha sido lenta. Cada obra lleva su tiempo, tiene su ritmo, su compás. Ya sabe. El programa que interpretaremos en el Falla, En torno a Jorge Manrique, se compone de una selección de sus Coplas junto a otras canciones afines, del Romancero principalmente; de poetas anteriores, como los trovadores galaico-portugueses; coetáneos como Juan del Enzina o algo posteriores como San Juan de la Cruz. Ésa es la idea. Después, ya veremos. No todo está escrito.

Veo en su agenda en internet que ha impartido simposios, conferencias o clases magistrales en lugares tan diversos como Washington, Oregon o Alcalá de Henares, ¿qué experiencia saca de esos encuentros? ¿Cómo es el público que se interesa por su trabajo?

Para mí son encuentros con un público que se supone aficionado a la música y a la poesía, o sea, a la canción. Una reflexión en voz alta, con un guión abierto, o incluso sin guión. No pretendo enseñar nada sino mostrar el camino andado, los paisajes que he visto y en los que me he detenido, lo que he ido aprendiendo de los autores que canto, casi siempre después de cantarlos. Cómo abordo musicalmente la poesía que me enamora… Aprovecho esos encuentros para pensar en voz alta, para discurrir sobre esas cuestiones…, las dudas que tengo, las frustración del artista. Yo, que soy tan poco dado a pensar las cosas…. Así me obligo.

Y tiene anunciada una pequeña gira por estos lugares e, incluso, por Rumanía y Suiza. ¿Cómo se acogen y esperan sus canciones en estos conciertos internacionales?

Eso me pregunto yo, cada vez que me alejo de España. Hombre, de entrada, el público que acude suele ser gente entendida, digamos, que sabe mucho y se interesa por nuestra cultura. Además, lo más importante: te das cuenta que cuando la poesía establece alianza con la música, cuando se hace canción, entonces se produce ese extraño, maravilloso milagro del cantar marinero del Romance del Conde Arnaldos, "que la mar ponía en calma, los vientos hace amainar, las aves que van volando al mástil vienen posar, los peces que andan al fondo arriba los hace andar…". Hay que confiar en ese milagro. Y en la elocuencia de quien escucha, que a veces es mayor que la de quien habla. O canta.

¿Usted concibe la palabra sin la música?

Sí, claro. Hablamos de la palabra poética. Hay mucha poesía que me acompaña como viático de camino, que la pienso y me digo en voz alta o en voz baja, como las Últimas lamentaciones de Abel Martín de Antonio Machado, por ejemplo, pero que no canto ni siento la necesidad de cantar. Uno no canta necesariamente la poesía mejor, sino la que te enamora. Ahora, también es cierto que cuando un poema, cuando unos versos encuentran su melodía y la voz a ellos debida, entonces esos versos se convierten en flechas incandescentes, en dardos que van directos al corazón y alumbran el pensamiento. Exaltación y consuelo a la vez. Algo así.

¿Qué ha supuesto la concesión de la Medalla de Oro al Mérito de las Artes? ¿Es un acicate?

Una caricia inesperada que se agradece. Un estímulo, sí, y una alegría también. Uno lleva toda la vida caminando al margen, por otra senda… casi oculto más que culto. Ha sido muy emocionante la alegría con que han recibido ese galardón tantos amigos. A ellos se lo dedico, a quien conmigo va. Otra vez el Romance.

¿Se puede adelantar cuál será el próximo proyecto de Amancio Prada?

Tengo varios. Supongo que los inmediatos serán un disco dedicado a los poetas leoneses contemporáneos, que son unos cuantos y muy muy buenos, y grabar las nuevas canciones que he compuesto sobre los poemas que escribió en gallego Federico García Lorca. Una maravilla. Los poemas, digo.

 

 

J. A. L. / Cádiz | Actualizado 27.05.2011 - Amancio Prada, durante uno de sus últimos conciertos.

http://www.diariodejerez.es/article/ocio/985901/uno/no/canta/necesariamente/la/poesia/mejor/sino/la/te/enamora.html

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