PITINGO

 

ENTREVISTA A PITINGO

 

  «Si no tuviera para comer, más de un crítico pasaría miedo»
 

 

Acaba de publicar «Olé & Amén», un disco en el que vuelve a mezclar el cante con el soul porque «el flamenco asusta al no aficionado»

Convénzame para que compre su disco.

Es un poquito más digerible todo. Hay canciones aflamencadas pero también hay malagueñas, seguiriyas. está todo un poquito mejor hecho, más aposta. «Soulerías» fue un poquito de prueba y este disco está más empastado. Es para todos los públicos.

¿Más aposta quiere decir que ha decidido que su camino es la fusión con el soul?

En este disco sí, en el siguiente no sé lo que haré.

¿Esto es lo que a usted le gusta cantar, lo que canta debajo de la ducha?

Debajo de la ducha puedo hacer un tema de Aretha Franklin que me dé el punto o una soleá de Juan Talega. Depende de como me levante. Llevo desde los nueve años cantando soul en la base de Torrejón con negros zaínos. Yo me considero flamenco cien por cien, por donde he nacido y por el lugar de donde vengo, pero por casualidades de la vida he escuchado soul desde niño y me gustan las dos cosas.

Un flamenco puede cantar soul... ¿y viceversa?

Eso no es tan fácil. Tengo muchos amigos que cantan soul de manera increíble, pero a ellos les parece imposible quejar la voz. No entienden cómo se hace eso. Pero si un negro se tirara a un barrio de gitanos, con el instrumento que tienen los negros en la garganta, sería un fuera de serie.

¿Cuando canta flamenco se le escapan giros de soul sin querer?

Si yo quiero, no. Yo hago una soleá de Juan Talega y la hago como es. Otra cosa es que me apetezca hacerla como me dé la gana. En los discos siempre meto al final un detallito, pero porque yo quiero. Si la gente quiere escuchar eso, pues yo se lo doy. Al entendido le doy lo que quiere, pero al no entendido no le puedo dar eso. Le asusta el cante por derecho. Al que no es aficionado al flamenco es al que no le puedes dar eso porque no se aficiona en la vida. Eso está visto y comprobado.

¿El flamenco vive entonces un mal momento?

Eso tampoco. Si el flamenco estuviera como dice Agujetas, estaríamos comiéndonos los mocos. Se mete con todo el mundo ese hombre. Yo creo que lo llaman más por lo gracioso que es que por lo que canta. No me explico cómo se puede hablar así de los compañeros.

¿Qué le parece el nombramiento de la Unesco?

Me parece estupendo, pero a ver si de verdad se le da la importancia que le tienen que dar. Lo que digan los políticos está muy bien, pero los flamencos seguimos igual o peor.

Y eso que usted no se puede quejar.

Gracias a Dios, no, pero pienso en muchos de mis compañeros.

Reivindique a buenos cantaores

Me gusta mucho Joselito de Lebrija. Creo también que a Arcángel le deberían dar más chicha. El otro día leí una crítica que le hicieron y eso es tirar por tierra a una persona. Ese hombre tiene mujer y dos niños. Si a mí me faltara el pan para comer, más de un crítico pasaría miedo, se lo puedo asegurar. Hay críticas que te pueden cerrar todas las puertas. Deberían contar lo que pasa en el teatro, porque no pueden poner por tontos a dos o tres mil personas. Y tampoco pueden saber más que el que está cantando. Nosotros no nos metemos con nadie.

Los críticos tampoco. Si hay alguno que lo hace, denúncielo.

Es que insisto que subirse a un escenario y ponerse a cantar ante miles de personas, con ese miedo y esos nervios, para que luego una persona te lo tire por tierra todo...

No creo que para nadie sea agradable hacer una mala crítica.

Pero si hay diez mil personas aplaudiendo, tienes que ponerlo y después puedes decir que a ti no te ha gustado.

 

 

 

alberto garcía reyes / Sevilla. Día 29/01/2011

 

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