MIGUEL POVEDA

 

ENTREVISTA A MIGUEL POVEDA

 

«El flamenco es una música culta y al que diga que no me lo como»

 

El de Badalona repasará el miércoles la historia de los cantaores flamencos en la inauguración de la Bienal. Y de paso, antes de su cita en la Plaza de Toros de la Maestranza, recorre aquí la suya propia.

De Chacón a Porrinas. De Vallejo a Mairena. De Pastora a Caracol. Miguel Poveda va a rendir tributo a todo el cante flamenco en su cita con la Bienal. Abrirá el certamen cantando durante más de dos horas sin parar. Y bailando. Porque el catalán está en su mejor momento. En unas horas puso el cartel de «No hay billetes» en la Plaza de Toros.

Cuéntenos lo que pueda del espectáculo sin desvelar sus encantos.

Yo veo que la voz flamenca es muy camaleónica y ha sido capaz de transitar por un montón de estilos, pero no ahora. Por ejemplo, que yo cante tangos no tiene ningún mérito porque ya lo hizo Manuel Vallejo. Marchena ya cantaba con grandes orquestas. Y, además, en el mundo del flamenco ocurre, comparado con otros estilos, que hay un colorido de voces impresionante, y para mí son todas igual de válidas. La historia ha dividido a veces las voces más rotas de las laínas, pero yo no hago distinciones de qué forma es mejor. La grandeza es todo el abanico. Por eso hacemos un recorrido por todos los momentos en que una voz flamenca ha transitado. Está la caña, el polo, la soleá, la seguiriya, los cantes de Málaga, los mineros, las diferentes formas de Utrera, Jerez y Lebrija... Y luego me detengo donde algunos cantaores han parado, como Vallejo, que hizo la vidalita a partir de un tango de Gardel.

¿Se olvida usted de sí mismo?

No. Hay también repertorio de mi discografía, como «Alfileres de colores», que nunca va a cobrar más sentido que en la plaza de toros de la Maestranza.

¿Le vamos a escuchar imitando a otros?

Yo no lo llamaría imitaciones. Yo lo llamo recuerdos. Hay algún momento en el que se pasa por algunos artistas que han tenido mucha personalidad, con su vestimenta, pero siempre está el filtro Poveda. Hay casos con un puntito más imitador, pero cuando canto por Triana, Jerez, Utrera, o Huelva, siempre le meto mi forma. No me quiero parecer a Toronjo, sería absurdo. No puedo poner tantas voces distintas.

¿Ha descubierto a algún cantaor preparando este espectáculo?

Más que a alguien, he descubierto obras que desconocía. Parece que ahora descubrimos muchas cosas, pero ya estaban inventadas. Los artistas antes eran muy vanguardistas y creadores. Estamos peor ahora que antes. Me da la impresión de que antes había más libertad para crear que ahora, porque si no cómo se come que esos artistas hicieran esas cosas. Ellos no tenían prejuicios de ningún tipo.

¿Por qué entonces muchos aficionados castigan a los creadores y premian a los imitadores?

Los que nos consideramos cantaores no podemos dar la espalda a lo que ha ocurrido detrás. Es que hay un mundo ahí que han dejado que es inacabable. Pero luego eso tú lo tienes que filtrar por tu forma de sentir. Yo no pretendo ser el Titi ni Marchena, pero los recuerdo porque eso es lo que vale y lo que a mí me gusta. Yo tengo la voz de Poveda, mejor o peor, ésa es la que me ha tocado. Pero como dentro tengo un mundo de formas de sentir, yo pongo toda mi verdad posible. Y me equivocaré, pero estoy dispuesto a equivocarme con tal de que yo note que progreso como cantaor.

¿Progresa adecuadamente?

Sí, porque soy muy pesado conmigo mismo. Nunca me gusta lo que he hecho hace un mes.

¿Es consciente de que ahora Poveda es un referente tanto por lo que canta como por lo que dice?

No, hombre, no. ¿Qué digo yo? Entonces tendré que tener mucho cuidado con lo que digo. Pero no tengo conciencia de eso. Sería un poco arrogante por mi parte pensar que lo que yo digo trasciende. Yo hablo desde mi forma de entender la música y tampoco quiero ser esclavo de mis palabras. Mañana puedo cambiar de opinión. Lo que sí digo es que me muevo en muchos círculos que no son flamencos y los que están fuera no me van a decir lo que yo sé. Quiero que no tengan una imagen distorsionada de esto. El flamenco es una música culta y muy grande, y al que diga que no me lo como. Por eso a veces me duele que los propios flamencos contribuyan a que se piense lo contrario.

¿Por qué siguen vigentes entonces tantos tópicos?

Porque ésta es una música súper joven todavía y en ese sentido tiene mucho que recorrer, no a nivel intelectual, pero sí a nivel de mentalidad. Tenemos que crecer mucho todavía, estamos muy cargados de prejuicios.

Usted ha roto un tópico: no es gitano ni andaluz.

Yo no me he cargado eso. Y si me quejara sería muy injusto aunque me hayan podido mirar con recelo, porque no es normal que uno de Badalona que no tiene ningún artista en su familia y payo haya logrado lo que yo... He logrado cosas, pero gracias también a mi esfuerzo. Me he rodeado de gente muy buena. Y no he triunfado cantando rumbitas.

¿Se ganó el respeto en las fiestas?

Yo me he ido a Jerez treinta mil veces y me he pegado treinta mil fiestas. He sido el más golfo del mundo en un momento determinado porque quería aprender. Llevo 22 años en esto. Y he logrado cosas. Con esfuerzo, con compromiso y con la conciencia de que esto es una carrera de fondo.... Si tengo que ser ejemplo en algo, que sea en eso, en que las cosas se pueden conseguir. Ahora dirán que le ha dado a la gente por mí. Pero yo me he hartado de trabajar.

Bueno, volvamos a la Bienal. ¿Qué supone inaugurarla?

Todavía no lo sé.

¿Es éste el festival de flamenco más importante del mundo?

Debería. Esa conciencia es la que tiene que tener todo el mundo, organizadores, artistas y público. Para mí lo es, lo que ocurre es que hay otros festivales que, sin estar considerados los mejores, están más preparados.

Perdone la indiscrección. ¿Le va a costar mucho dinero de su bolsillo hacer el espectáculo inaugural?

Le voy a decir la verdad. Costarme no me va a costar, pero ganar tampoco. Yo pago la grabación del espectáculo, he comprado de mi bolsillo 50 entradas... No gano un duro.

¿Y por qué lo hace, si se está jugando su prestigio ante el público?

Porque yo siempre invierto en mi carrera, porque creo en mi proyecto, que será mejor o peor, y porque yo no estoy en el arte sólo para ganar dinero, que no lo digo para quedar muy bien. Está claro que me está dando de comer, pero me lo estoy currando también. Y lo hago porque me gusta el arte, porque me siento artista y porque necesito esto para sentirme realizado como persona. Necesito contarle al mundo mis inquietudes, mis querencias. Me compensa porque disfruto. Tengo el privilegio de poder cantar y que la gente se sienta feliz con lo que hago. Además, me encantan los retos. Me encanta que haya mucha gente que no esté de acuerdo con que yo inaugure la Bienal. No me gusta la sinrazón, pero me gusta que la gente tenga dudas. Ahora mismo estoy en la edad, estoy hirviendo.

¿Cuánto tiempo de hervor cree que le queda?

Lo que me dure. Cuando no me dure no se crea que me voy a deprimir. Si cuando se vaya el hervor el puchero ha quedado en su punto y a la gente que lo pruebe le gusta, estupendo. Si ha hervido y el agua sigue estando sosa, ahí sí que me deprimiré. Pero, si no, podré decir: «pon la olla tú que yo ya la he puesto».

La voz es un instrumento natural que no dura siempre. ¿Usted tiene las mismas facultades que cuando empezó?

Qué va. He perdido muchas facultades y he ganado en otras cosas. Es un proceso en el que psicológicamente te tienes que preparar. Antes cantaba la seguiriya al cinco y ahora al cuatro la canto con fatigas. Pero ahora canto mejor. Yo hice mi primer disco y no pasó nada.

Es que, con todos los respetos, su primer disco en la peña de Badalona era para que no pasara nada.

Era horroroso. Y mi primer disco solo también es un bodrio.

Por último, ¿ahora se siente catalán, andaluz, o las dos cosas?

Soy un «catalanuz».

Como Montilla.

No, más que Montilla. Yo soy más sincero que Montilla.

 

alberto garcía reyes Día 13/09/2010 – En la Foto de encabezamiento de san bernardo Poveda se enfrenta al mayor espectáculo de su carrera.

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