ANTONIO EL PIPA

 

ENTREVISTA A ANTONIO EL PIPA

 

"No me siento el sucesor de Antonio Gades, sólo puedo suceder a mi propio criterio" 

 

El Premio Nacional de Flamenco se despidió ayer de Málaga tras impartir clases magistrales en el estudio de Pilar Soto · En noviembre dirige por encargo de Alicia Alonso 'El Amor Brujo' para el Ballet Nacional de Cuba

Si existiera una única palabra para definir a Antonio El Pipa sería sentimiento, porque es lo que transmite a su público cada vez que taconea en un escenario. Gitano de pura cepa, heredero del arte y la garra que proclama su familia a los cuatro vientos, pisa de nuevo tierras malagueñas, para transmitir la energía de su baile directo, puro y sin añadidos externos.

Vuelve de nuevo a Málaga para impartir clases magistrales. ¿Cómo valora el nivel de los alumnos?

Volver a Málaga es llevarme siempre una sorpresa tremenda. Cada vez que llego a esta tierra estoy rodeado de ilusión, de preparación, de ganas, de formación... estoy muy contento de regresar. Pero sobre todo estoy feliz y entusiasmado, porque una vez más compruebo la buena cantera flamenca que existe.

¿Se podrían catalogar sus clases de curso intensivo?

No se trata de un curso intensivo porque no tiene que ver nada con el aprendizaje al que se puedan dedicar mis alumnas durante todo el año. Aunque eso sí, estas clases son algo más rápidas, para hacer honor al título de intenso.

¿A qué le da prioridad?

Trabajamos a un nivel de información mucho más elevado al que las alumnas están acostumbradas. Practicamos muchísimo la colocación y el control del cuerpo. Además, cada una perfecciona la coreografía que se haya preparado durante estos cinco días.

¿Cómo le ha tratado Málaga?

¡Dios!, el público malagueño para mí es... no sé si decirte que han convertido a Málaga en mi segunda tierra. Tengo grandes amigos con lo cual, para mí este lugar es bendito. Fíjate que impartí un curso en febrero y ahora me convocan de nuevo. Hasta el punto de que hago con Pilar Soto (profesora del estudio) cinco cursos al año. Esta tierra tiene algo.

¿Se ha sentido arropado en su carrera profesional?

Cada vez que la compañía ha estrenado un espectáculo en esta provincia siempre se ha colgado el cartel de entradas agotadas, ya haya sido en el Cervantes, en el Cánovas o en teatros de pueblos en los que hayamos hecho gira. Mi obra De tablao fue premiada como la mejor de Málaga en la bienal de flamenco. Adoro a la tierra.

La crítica lo ha definido como el sucesor de Antonio Gades, entre otros maestros, ¿cómo se siente?

Primero abrumado, segundo feliz y tercero con responsabilidad. Yo sinceramente no me considero el sucesor de nadie, creo que el maestro Gades es el maestro Gades y ya está. Solamente puedo suceder a mi propio criterio, a mi propio estilo de baile. Pero tengo que confesar que me siento muy orgulloso de que la crítica especializada me haya considerado así. Ahora tengo un poco más de responsabilidad añadida porque no quiero defraudar al público .

¿Qué se le pasa por la cabeza cuándo recibe una ovación de 12 minutos como ocurrió en Sevilla con Puertas Adentro?

De lo que más se alimenta un artista es del aplauso del público, es lo que te da fuerza, energía y ganas para seguir luchando en esta carrera, que no es fácil.

¿Qué supone para usted haber actuado con artistas de la talla de José Mercé?

Estoy encantado de haber compartido cartel con José. De hecho, hace dos emanas actué con él. Hay compañeros a los que uno admira y yo a José lo admiro. Me parece uno de los señores que lleva el flamenco a la gran masa y eso es algo que se agradece. Y además, José es de mi tierra, gitano de Jérez.

En 1997 monta su propia compañía ¿cómo fueron los comienzos?

Una locura (risas). Me lancé al vacío sin saber lo que iba a pasar. Nosotros estrenamos el 16 de febrero de 1997 en el Lope de Vega de Sevilla, pero yo no sabía lo que iba a pasar el día 17 ni el 18. Fue la aventura de alguien que siente el deseo de expresarse mediante el baile. No fue fácil pero por supuesto que volvería a hacerlo, aunque fuera una locura, bendita locura.

¿Tiene alguna fuente de inspiración?

La música me provoca necesidad de movimiento, una búsqueda en el interior para saber lo que pasa por mi corazón cuando la escucho.

Dígame un momento artístico que le haya marcado

Puertas adentro, mi último trabajo se fragua por la despedida de mi madre y el nacimiento de mi segundo hijo. Mi madre nos dejó y en tan sólo una semana nació mi hijo. Eso te marca, el baile me ha servido de terapia. Bailé una pena y una alegría. Escucho un poema de Miguel Hernández que dice "...con tres semillas viene, la del amor, la de la muerte y la de vida" y pienso que lo había escrito para mí.

¿Cuál ha sido su escuela?

La escuela a la que pertenezco es que la que definió a Tía Juana la de El Pipa, mi abuela. Por supuesto, yo he tenido que tecnificar, disciplinar y profesionalizar mi carrera, pero le debo mucho a ella.

Ha sido galardonado con importantes premios. ¿Son la recompensa a su esfuerzo?

Es como si te dijeran que mal no lo estás haciendo. Cada premio es un nuevo empujón, una bocanada de energía y de alegría. Que te den el premio Nacional de La Catedra de Flamencología de Jerez o el de Estrella del Flamenco te enorgullece.

Inmerso en la dirección artística y coreográfica de El Amor Brujo ¿qué propone?

Es la primera vez en mi vida que dirijo un ballet, el Nacional de Cuba. Es una experiencia bárbara, porque estamos ante uno de los ballets con más categoría del mundo, porque son bailarines clásicos y yo no lo soy, y porque ha sido una petición de la maestra Alicia Alonso.

¿Cuándo se presenta?

Estrenamos el 1 de noviembre en la Habana con la Orquesta Nacional de Cuba y con 28 bailarines a mi cargo. Se están uniendo demasiadas cosas buenas, la obra será bonita.

 

 

 

 

Mª Ángeles Carvajal / Málaga | Actualizado 31.07.2010 - en la foto de encabezamiento Antonio El Pipa el pasado jueves en un momento de la clase que impartió en el estudio de Pilar Soto.

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