ÁNGELES GONZÁLEZ-SINDE

 

ENTREVISTA A ÁNGELES GONZÁLEZ-SINDE

 

“El flamenco comunica España con apenas unos acordes de Paco de Lucía"  

 

La ministra asegura que está "deseando" que el arte jondo sea nombrado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad · Afirma que su departamento "no es una excepción" y "se aprieta el cinturón como los demás"

¿Le preocupa verse en casi todas las quinielas de una futura crisis de Gobierno?

A mí me preocupa que en este país haya gente que tenga ideas tan poco progresistas y contemporáneas como para querer suprimir ministerios como el de Igualdad o el de Cultura, incluso el de Innovación. Eso es lo que me sorprende enormemente. Pero quienes proponen que se supriman esos ministerios son conscientes de que son muy significativos del ideario progresista, de izquierda y del PSOE, que fue el partido que abrió el Ministerio de Cultura con la ministra Carmen Calvo después de que durante ocho fuera suprimido.

¿La crisis económica está afectando mucho a las ayudas y subvenciones que viene concediendo el Ministerio de Cultura?

La crisis económica nos afecta a todos por igual, y un país es como una familia, que, cuando hay dificultades económicas, prioriza unas necesidades por encima de otras. Dentro de eso, el Ministerio de Cultura no es una excepción, se aprieta el cinturón y arrima el hombro como los demás. Nosotros estamos procurando que esos recortes no afecten a los sectores productivos, que no provoquen pérdida de empleo en las industrias culturales. Éstas generan el 4% del PIB y más de 800.000 empleos, y están muy vinculadas al turismo cultural, que tiene unas enormes posibilidades de recuperación económica.

¿Los recortes podrían llegar a afectar a la dotación o existencia de premios tan importantes como el Cervantes u otros?

En principio no nos hemos planteado recortar la dotación de los premios. No lo hemos estudiado.

¿Sigue adelante la intención de recortar las subvenciones a los festivales de cine?

Los festivales de cine, como otros tipos de festivales o como las aportaciones a las temporadas de ópera de los distintos teatros de España, lamentablemente están viendo recortados. Espero que la crisis, aparte de recortar, nos sirva también para encontrar nuevas estrategias y nuevas formas para entrar en contacto con el público. Esta época sirve también para repensar muchas maneras de funcionamiento de la cultura hasta ahora.

¿Cuánto le queda al proceso contra el Odyssey? ¿Ganará España?

Nosotros confiamos en que gane España. Yo estuve en Washington con el abogado que defiende al Estado español y con representantes del departamento norteamericano encargado de patrimonio arqueológico subacuático -gran parte son galeones vinculados a España- y pactamos empezar a trabajar en unos protocolos conjuntos para que casos como éste no se vuelvan a producir y donde quede muy clara la soberanía de esos pecios y el tratamiento estrictamente científico, arqueológico y de preservación de la memoria de quienes han perecido en esos yacimientos, en esos naufragios. La filosofía de la empresa Odyssey es tan distante del concepto que tenemos del patrimonio en España y de la memoria histórica que el juez será capaz de verlo y darnos la razón.

¿En la guerra contra los internautas estamos en una situación de pax romana?

Internet es un campo de desarrollo y crecimiento inmenso para el ser humano. Está cambiando la manera en que nos relacionados, en que accedemos a la cultura y en que gestionamos muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. Es apasionante porque también está en constante transformación y desarrollo. Nuestros teléfonos móviles de apenas dos, tres o cuatro años están obsoletos comparados con las prestaciones de los nuevos. De manera que a veces es difícil encontrar esos puntos de acuerdo, hallar esa manera conjunta y consensuada en que todos podemos compartir la red y permitir que siga creciendo. Pero estoy segura de que la fórmula la vamos a encontrar. Todos los internautas son conscientes de que internet es un medio ideal para acceder a la cultura y también para que crezca y no mengüe ese sector industrial.

¿No están ustedes intentando ponerle puertas al campo en las descargas de internet?

El campo está lleno de puertas. Si usted tiene una finca o una casita, pues yo no puedo acampar allí como me dé la gana. Usted me dirá que ésa no es mi propiedad. Si quiero hacer una piscina, primero me tendré que comprar mi terrenito, y luego hacérmela allí. Y no en el del vecino porque tenga más sol y unas higueras más refrescantes. Ese concepto de las puertas y el campo es un concepto que no viene al caso. Internet es un medio internacional, que permite la comunicación entre lugares muy distantes de manera muy rápida. Ésa es su ventaja y su virtud. El Gobierno está buscando un mecanismo, una garantía jurídica para que haya seguridad, para que quienes quieren vender sus productos en la red puedan hacerlo y también para que quienes quieren acceder a esos productos puedan hacerlo. Garantizar los derechos de todos es nuestro objetivo.

¿Qué le parece que se exima de pagar el canon digital a las administraciones públicas?

Me parece que todo lo del mal llamado canon digital, que es la compensación por copia privada, es un asunto complejo e interesante que está sub iúdice. Hasta que no se pronuncie el tribunal internacional sobre esta cuestión, que quizás clarifique con su sentencia las reglas del juego tal como la conocemos ahora mismo en toda Europa, hay que ser prudentes. Está claro que algún tipo de compensación deben percibir los autores y los creadores. Ahí los fabricantes de equipamientos han sido muy hábiles al trasladar ese coste a los consumidores cuando debieron asumirlo ellos porque son los máximos beneficiarios.

¿Apoyará el Ministerio las nuevas plataformas de libros electrónicos, que han lanzado miles de ellos a un precio más económico?

El libro electrónico es el siguiente paso en esa revolución digital de la que hablaba. Es cuestión de tiempo, de pocos meses, que aparezcan dispositivos de lectura económicos, adecuados y que los lectores nos habituamos a ellos, y se dispararán sus ventas. Ésa es una razón más para dar garantías jurídicas a nuestras editoriales. Este sector es el más potente dentro de la cultura. Y, en este año que hablábamos de la buena salud de las exportaciones españolas, dentro de los diez productos más exportados están los libros. Hay auténticos emporios.

¿Qué tiene aún que hacer la cultura española para convertirse en una industria más potente?

Tiene que conseguir, por ejemplo, que la Unesco declare al flamenco Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en noviembre. Eso nos llenará a todos de alegría. El flamenco ya es muy conocido en todo el mundo y es una de las mejores tarjetas de presentación de España. De manera muy rápida comunica nuestra identidad, nuestra cultura y nuestra manera de vivir. Comunica sol, comunica la Alhambra y comunica España con apenas unos acordes de Paco de Lucía. Estamos deseando que ocurra, y la fiesta con lo que lo vamos a celebrar va a ser de las que no se olviden.

¿Tiene el Ministerio de Cultura algún proyecto en colaboración con el Ministerio de Educación para incluir el flamenco en el ámbito de la enseñanza musical?

El flamenco está incluido de forma muy estricta en la escuela bolera y en las distintas disciplinas de danza clásica española en los programas de los conservatorios. La guitarra clásica española, también. En el anterior Consejo de Ministros vimos con el ministro de Educación una de esas modificaciones de planes de estudio para integrar de manera más precisa algunas asignaturas en los conservatorios que tienen que ver con el flamenco. Otra cosa es que el flamenco, como el jazz u otras formas de creación, tienen formas de transmisión del conocimiento que no son formales, que son informales y así deben seguir siendo. La gran virtud del flamenco es que es una música viva. Está presente en las familias, en la vida cotidiana, en las celebraciones, y hay pocas formas de tradición oral hoy en día, en el siglo XXI, que tengan la fuerza y la relevancia del flamenco.

¿Qué le parece que haya trascendido, ahora que ha muerto, que Hacienda reclama 700.000 euros a José Saramago?

No es infrecuente que las personas que se dedican a actividades creativas y artísticas, por la irregularidad en que han tenido ingresos a lo largo de su vida -es al final de sus días cuando tienen un mayor número-, les resulte manejar fiscalmente o en cuestiones de Derecho Laboral esas circunstancias. Artistas, creadores, toreros y deportistas tienen a veces estas dificultades. Desconozco los detalles del caso, pero, en fin, estoy segura que en el ánimo del señor Saramago no estaba defraudar al fisco.

¿Cómo se lo pasó con la selección española de fútbol?

Pues lo pasé muy bien. Vi la final en casa de una gaditana amiga mía (la ministra de Cultura, Bibiana Aído) y lo disfrutamos enormemente.

¿El fútbol es cultura?

El fútbol es una manera de cultura. Depende de lo que entendamos por cultura. Si cultura es, entre otras cosas, manera de vivir, pues el fútbol genera una manera de vivir o de entender la vida. Sí creo que el fútbol suple ahora mismo, igual que los conciertos y los teatros, un vacío de lo colectivo. Los jóvenes tienen ganas de recuperar ese sentimiento de comunidad, y el fútbol proporciona esa oportunidad.



Jorge Bezares / Madrid | Actualizado 25.07.2010 - La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, espera que la crisis sirva para encontrar nuevas estrategias y nuevas formas de entrar en contacto con el público.

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