CHANO LOBATO

 

 

ENTREVISTA A CHANO LOBATO

"¡Que me quiten lo bailao!"

El desaparecido cantaor gaditano Chano Lobato habla del Cádiz de su tiempo, del toreo y del flamenco durante una entrevista realizada por su amigo Jaime Luque, pocos meses antes de su fallecimiento 
¿Son suficientes cuarenta y ocho minutos y cuarenta y nueve segundos para condensar una vida de arte?

Quizás. "Aurelio roneaba como si fuera Guerrita"(..) "En un minuto entrábamos haciendo, plá, plá, pero estábamos hasta las trancas"(...) "Cantaba cositas de El Gloria, pero El Gloria con ajo picao" (...) "Qué miedo del mundo" (...) "No me quedo en Estados Unidos porque si me llevo mucho tiempo sin comer puchero, me muero" (...) "¡Que me quiten lo bailao!". Eso, Chano, que te quiten lo bailao y lo cantao, como te responde tu amigo Jaime Luque. ¿Es posible resumir tu verbo reversible?, ¿tu retranca gaditana? Cuarenta y ocho minutos y cuarenta y nueve segundos. El Matadero, El Barrio, el cante, el toreo, un Cádiz que se fue. Tus recuerdos en el día en el que se te recuerda, que se te añora.

Diario de Cádiz se une en el reconocimiento público al cantaor del barrio de Santa María, publicando un documento inédito, la última entrevista concedida por Chano Lobato en su casa sevillana de la calle del Ganso, el 17 de enero de 2009, apenas dos meses y medio antes de su muerte acaecida el Domingo de Ramos.

Las declaraciones, en un ambiente distendido y salpicado de ocurrencias, se las hace a sus amigos cordobeses Jaime Luque y Rafael El Tete. El primero de ellos se erige en improvisado periodista, poniendo a prueba la memoria de un cantaor que habla sin medias tintas de un flamenco pretérito y que acaba con artistas de su corte, mientras que anota opiniones sobre el mundo actual y se duele por un incierto futuro... incluido el suyo propio.

Jaime: ¿Qué cambios ves en el flamenco actual con respecto al que viviste de joven?

Chano: Ha cambiado todo, todo. Nosotros nos hemos salvado... de milagro. Hemos puesto el par de banderillas y ya nos hemos ido salvando.

En Cádiz, Chano, ¿había muchos toreros en tu época?

Había alguno, pero pocos. Estaban Paco Lara (torero nacido en San Fernando), Rebujina y alguno más...

(En ese momento, Chano interrumpe la conversación. Rafael El Tete abandona la habitación y la curiosidad le puede.

¿Dónde vas? ¿Al servicio?

No, a tirar la ceniza.

Y aquí llega uno de los golpes magistrales de Chano. Uno de aquellos que siempre adornó su verbo, siempre terminando en punta.. 

¿La ceniza? ¡Qué detalle!

Jaime sitúa la escena: con esa exclamación, el cantaor concentra un pensamiento amplio, agradeciendo con guasa a El Tete que, al no haber un cenicero, se molestase en no ensuciarle el suelo a su mujer Rosario).

Chano, tú conociste la plaza de toros de Cádiz que estaba al lado del agua... (Una que estaba situada junto a la antigua Cárcel Real).

Sí, pero no la conocí en pie. Vi restos de ella. Esa daba a la muralla.

¿Esa que estaba muy cerca del matadero?

Cerca, cerquísima. Jugábamos en el matadero. Esa plaza era en parte de madera y yo vi restos de ella.

¿Es la plaza donde dicen los historiadores que toreó Aurelio?

Sí (asiente con energía), toreó de muchacho. Roneaba como si fuera Guerrita.

(Chano está contento y no reprime sus emociones. Del pasado se cuela, de pronto, en el presente).

¡Qué alegría me has dado que estés aquí!

(Jaime sonríe y prosigue con sus preguntas).

En ese Cádiz antiguo, ¿existía mucha relación entre los toreros y los flamencos?

Sí, toda. Es más, Pacorro interpretaba por alegrías que no se podía aguantar. Aurelio... todos. Y los que veníamos empujando íbamos persiguiendo eso. Primero, ser torero hasta las trancas, pero no le dábamos ni un muletazo al aire y, después, cantar.

(Chano contesta como él sabe. Narrando. Modula la voz, con ese decir bajito las cositas de ange).

Pero siempre el Cádiz auténtico ha sido más flamenco que torero, ¿no?

Ni fu ni fa, ha estado el pecho muy justo de uno y otro, porque siempre ha ido en consonancia. Quien era aficionado de uno lo era de otro. Es que parece que lo pedía. Es verdad. Claro, pero no había (dice muy bajito) valor. Valor no existía. O había dos locos o tres, que eso era ya disparatado. Porque no me digas tú, esas corridas de toros de ese Ruiz Miguel de la Isla, eso ha sido... Ese era torero de poder. Aficionados al toro, con gusto, eso sí había en Cádiz, pero ya especificados delante del toro...

Es que, Chano, el matadero reunía a toda la crema...

Ahí ibamos todos. Incluso guitarristas.

En un minuto entrábamos haciendo pla y pla (desde su butaca el cantaor emula el toreo de salón), pero estábamos hasta las trancas. Eso sí, con el argumento del cante y el baile teníamos salvoconducto. Así era. Ahora de valor de decir aquí estoy yo... ¡Ea¡ (Y remata con una onomatopeya de las de échate pa'llá).

Ahora, para cantar sí había.

Para cantar, sí.

¿Tú has conocido a mucha gente de gracia?

De gracia y de cantar con arte, cantando bien. Había un tal Manolillo Martín que era canario, su madre lo tuvo en Canarias pero se vinieron para acá. Y ese le metía mano a los manojos que no veas. Cómo cantaba las cosas de El Gloria, pero El Gloria con ajo picao. (Ahí va otro toquetazo de su arte. Hipérbole en estado puro).

Había mucho arte. Yo eso lo asimilé, lo veía y aprendí mucho de ese Cádiz. También se aprendía así de la picardía y, tú sabes, con esa picardía es más difícil que te den coba.

Y de tu época, ¿mujeres que cantaran?

Estaba La Perla. Luego, ya después, Mariana Cornejo, y ahora hay más muchachas nuevas. Pero entonces, con tronío, estaba la madre de La Perla, Rosa La Papera.

(Chano se da cuenta de que Rafael sale de la habitación de nuevo).

¿Ya te quiere ir a fumar no? Que a mí no me molesta. No te vayas más, ¿en?(insiste el artista)

Es que hace en el patio una temperatura estupenda.

¿Sí?

¿No ha hecho frío aquí en Sevilla estos días?

Yo tengo aquí la cosita ésta (por el calentador) y no he tenido frío. Además esta gente (por su familia) me tienen muy abrigado, son muy exagerados para el abrigo.

Jaime vuelve a tomar el pulso a la charla.

¿Me decías de la madre de La Perla...?

Sí, Rosa la Papera, yo la conocí mucho y la escuché cantar. Y Josefa la de Tollo, que se comprometió con uno del banco, ¿comprendes?, y cantaba Josefa, que quitaba el sentío. Son mujeres que yo he visto en mi tiempo.

Porque la Perla era tres o cuatro año más mayor que usted, ¿no? (apunta El Tete)

No, bueno sí. Me podría llevar un año o así. Murió con 50 años. Ella de jovencita era muy buena amiga. Ella en la azotea se ponía a verme y yo toreando, tenía dos o tres capotes y ella arriba.

Tú la consideraste siempre una cantaora de tronío, ¿verdad?

Sí (asiente con fuerza), tenía a su madre aquí (señalándose la cabeza) y tenía esa voz tan bonita. Tenía mucha personalidad.

¿Tenía compás?

Sí. Cantaba y, después, se levantaba y... me cago en diez. Venían la gente de Jerez y ahí entrábamos todos, tú sabes, las rivalidades. (Remata la respuesta canturreando los jaleos de Jerez)

Pero el cantaor de Jerez siempre ha respetado al de Cádiz...

Sí que es verdad. Porque es que el de Cádiz en esos momentos cantaba como nadie.

Eso es seguro.

¡Viva tú! Así es. Y después pues ya... (Chano cambia el tercio). Oye me has puesto bueno. Pero ahora tendría que cantar a ver como estoy, aunque yo no estoy en condiciones de cantar, ni pensarlo, pero en fin, el egoísmo del duro, sobrino, la crisis, las tonterías, pero en fin.

¿Sigue teniendo la casa de Madrid? (pregunta El Tete)

Sí la tengo. La compré cuando Chanito era un niño.

¿Vivía usted en aquel tiempo allí?

Sí estaba en los tablaos en el Arco de Cuchilleros. Allí tenía yo dos artistas, dos camareros de Córdoba.

¿Era propiedad del Gitanillo de Triana?

No, era alquilado, Rafael era el que lo regentaba. Con dos carteles de toros y cuatro cubos de cal, aquello era el colmo.

(Linda, la querida perra del intérprete , ladra)

Es que ha escuchado a alguien. (La disculpa Chano)

Es que en tu casa hasta la perra ladra al compás (bromea Jaime, mientras Chano le contesta con una carcajada).

Chano, tú has hecho muchas cosas en el mundo del flamenco. Tú has hecho muchísimo.

Es verdad.

Y te digo una cosa, yo escucho gente cantar y tienen tu escuela, eso lo has creado tú, las formas de rematar para cerrar los bailes. Eso es tuyo, antes de ti no se escuchaba.

Mira, hermano, lo bueno es que ahora me reconocen esas cosas. Hablan de mí todavía. Chano que si vente pa'cá, vente pa'llá. Así que tengo esa satisfacción de que me tratan bien.

Y a Matilde (Coral), ¿desde cuándo no la ves?

Ufff, hace tiempo. Estamos los dos siempre igual. Siempre hemos tenido ese tira y afloja pero no es nada. Jesús Vigorra, el director (periodista que capitanea el programa El público en el que intervenían los dos artistas), me dice siempre: Chano, te camela. Porque es verdad. (El cantaor se acuerda ahora de otra artista). Los otros días vi a una bailaora por la tele que está a la altura de ella.

¿Milagros Menjíbar? (prueba El Tete)

No, aunque Milagros también me gusta. Cristina Hoyos, que se viste de torero y no veas... Ahora, como tú sabes, los bailaores dan muchas carreras y saltos pero ves a las cristinas hoyos y digo, ¡uy, qué detalle de baile!

De los bailaores quien más huella te ha dejado ha sido Antonio, ¿no?

¡Viva tú! Estás diciendo sentencia. Antonio era Antonio. Y luego me lo demostró en el extranjero. Lo mismo. Era un acontecimiento verlo bailar. Antonio era un caso. Sí señor. Hasta en lo clásico era el no va más. Y después la forma de Antonio, y lo que era Antonio, en fin... Antonio. Y esas presentaciones tan bonitas.. 

Y contigo, ¿bien?

Conmigo muy bien. Ahora, cuando tenía que decirme una guasa me la decía. A mí o a quien fuera, porque no se casaba con nadie. El teatro estaba por encima de todo. Íbamos a una actuación, aunque fuese en un pueblo pequeño, y llegaba el primero a ensayar.

Cuando tú empezaste con Antonio, ¿quién iba de guitarrista? ¿Iba Manuel El Morao?

Cuando yo llegué allí ya estaba el Morao, Juanito y un sobrino de él, Paquito. Eran tres y a lo mejor también llevaba en el ballet a Rafael Albaicín que, como era compañero de él de joven, no lo quería abandonar.

Pero Manuel era el que...

Las cosas se montaban con El Morao. Y El Morao se enfrentaba con él... y se enfrentaba

¿Sí?

Siiiiií. "Manolo es que no se qué" "No vamos a estar ensayando pa' esto". Echaba, echaba, Manuel echaba. Y nosotros todos amparados en Manuel.

¿Pero tú siempre te sentiste bien?

Sí, nos teníamos mucho respeto y yo no le daba motivos para lo contrario.

¿Y de aquí? (señala el bolsillo)

Cortito, pero estaba El Morao. "Ira, que esta gente están rebelaos..." Y ya lo arreglaba.

Y después de Antonio, ¿quién te ha impactado más?

Mucha gente. Todos han sido muy anárquicos y se han independizado .

Ahora se murió hace poco Mario Maya (recuerda El Tete)

No sabía yo que tenía cáncer. Estuve tanto tiempo con él...

Buen artista.

Hombreee (asiente largo). En los Estados Unidos a mí me adoraba.

¿Y el Güito?

Muy bien, muy listo. Y Mario, muy buen artista, sin comparación. "Chano quédate en los Estados Unidos". "No, no, Mario. No porque me llevo una temporada grande sin comer puchero y me muero. Yo me voy pa'llá." Me quería venir para España.

Tú sí que eres un artista.

No

Y lo que te debemos todos los que hemos estado alrededor tuya...

No, pero me queda un Jaime, me queda José... Me quedan poquitos pero son mis amigos de verdad.

Además, de verdad.

(A Chano le puede la emoción y calla)

Alguien dijo que llorar es una forma de cantar también.

Sí .

Qué te quiero.

Y yo a ustedes mucho. Pero pasa esto... Hay quien te lo dice con dulzura (se refiere a los médicos) pero otros te lo dicen bruscamente. Pero, en fin. ¡Que me quiten lo bailao!

Y lo cantado.

He recibido muchas satisfacciones. Pero me conformo con estar alrededor de ellos (su familia) y de ustedes.

Y de buenos aficionados.

Sí, hermano, sí.

Total, entonces, que te veo con el puro, ¿te lo fumas o no?

No, es para ronear. Me da personalidad.

Di que sí.

Qué asco de puro dice mi Rosario. Por cierto, vi en la tele ayer a José Sacristán, el actor, y a un escritor muy delgaiiiíto que habló muy bien. Como estoy con esta todo el día (por la televisión).

Te enteras de todo.

Qué miedo del mundo. Tú no vayas a ningún lado. Qué cosas más malas, qué miedo hermano.

A ver si soplan otros aires...

Sí, esto no puede ser...

¿Y Chanito? (dice El Tete)

Es mis pies y mis manos.

A ti te quiere mucha gente.

Bueno sí, mira la consejera no veas, "qué gracia tiene Chano", dice. No veas conmigo el día que me dieron el premio de la Niña de los Peines. Me dieron mi sitio... y eso. Estuvo graciosa.

Por cierto, tengo un nieto que ha nacido en Cádiz

Claro ellos se fueron allí (refiriéndose a la hija de Jaime y a su esposo).

A La Isla, pero el niño ha nacido en Cádiz.

¡Y qué casamiento!

En el Carmen.

¡Qué iglesia!, yo he sido siempre un enamorado de esa iglesia. Y pasé un rato más bueno. ¡Qué salve marinera, qué bonito!.

¿A esa iglesia iba el Mellizo?

No él iba a Santa María, a la Catedral Vieja, a las iglesias más cerca del Barrio. En esa iglesia también hemos ido mucho porque allí se celebraban los actos de categoría y los acontecimientos. Es que es preciosa. El marco de aquello es precioso. Y después me han puesto un franciscano en medio de la calle y yo me quedo mirándolo...

¿Y te gustó lo del Casino?

Estuvo muy bien. Ese sitio está al estilo de la gente que iba a La Habana. Allí he cantado yo mi guajirita, mi colombiana. Se daban actos sociales e íbamos allí.

No quería cansarte, pero me gustaría que me dijeras cosas de Manolo Caracol, ¿qué te gustaba de él?

Todo. Hasta en esos momentos que decían que rompía en guasa, pues para mí no tenía guasa porque en un momento malo pero después lo daba todo, pero todo. Y si contestaba y eso es porque llevaba razón. Pero Caracol era...¡Eje! ¡Qué vuelta de Caracol por bulerías! Era el no va más.

¿Manuel era para ti más gaditano que de otro sitio?

Mucho más. Caracol era Cádiz, era ese respeto del que te hablaba antes.

¿Su forma de cantar?

No se podía aguantar y en Cádiz lo respetaban mucho. Caracol llegaba a Cádiz y era un acontecimiento. Siempre.

¿Y a él le gustaba mucho Cádiz?

Sí. Unos jaleos que daba... (imita la voz cavernosa de Caracol)

¿Y él te escuchaba cantar?

Sí. Eso que escribe Fernando Quiñones, que escribía el pobrecito... Eso fue en una fiesta en casa de Charol. Y, sí, Caracol se partió una camisa. Pero estábamos todos, también La Perla, y hubo un momento que nos cogió bien a La Perla y a mí. Y esas cosas que se cantan los cuplecitos: "Canastas y más canastas, canastas de Maria Andrea, no tiene..." (canturrea).

Y se rompió allí la camisa.

Sus cohones. Tú antes has dicho una cosa, que he recibido muchas satisfacciones, y es verdad.

Es que tu has vivido intensamente. Una vida plena, llena.

Es verdad.

Tú tienes una cosa en tu historial del flamenco, que nunca he escuchado a nadie hablar mal de ti, ni aficionado, ni artista, ni peña...

He tenido momentos en que me he rebelado contra la injusticia y el poco respeto, no te creas. Lo mismo en Sevilla, que en Córdoba... No lo puedo remediar. Pero he recibido satisfacciones también. El último día que me dieron el homenaje en Córdoba, que la alcaldesa estuvo allí... El toque de Habichuela estuvo superior.

Con Juan has cantado mucho.

Sí. Buen artista. Sí, hermano, sí.

Tú que has cantado con tantas guitarras ¿con quién has estado más a gusto?

Estar a gusto con la guitarra es importantísimo. La guitarra para mi era un mundo

¿Qué te parecía Paco Aguilera?

Hombre, yo era jovencito, son los principios míos yo no tenía esa capacidad de analizar esos toques, esa cosa, pero era un fenómeno. Tenía la gente un concepto de Paco Aguilera muy diferente de lo que era. Era muy respetuoso con todo. (De nuevo, Chano regresa de sus recuerdos para encarar su presente). Yo me he llevado muchas satisfacciones pero me da mucha pena, hermano, cuando te dicen una cosa así, que te tienes que ir, y después te lo dicen con mucha crudeza. Y tú dices, ¡Dios mío de mi alma! Y ya te da pena. Y además ya te dicen que te tienes que ir y ya te pones malo.

(Jaime elude el comentario y lo distrae)

Pero siempre has necesitado una guitarra especial porque es difícil acompañarte en el aire que tú siempre has cantado

Que tenga su puntito y no dejarlo adormecer.

Con Juan Habichuela, ¿bien?

Y con el Rubio, Manolo Domínguez, ya por último, ¿bien?

Sí, muy bien. Ahora, el Habichuela era un brujo.

Tú lo conociste en Madrid.

Sí, me lo presentó Mario Maya. Estábamos en el Duende y, entonces, Juan bailaba con Pastorita y de ahí salió la amistad.

Pues llevamos una hora charlando y es como si llevara cinco minutos.

Lo justo sería una cervecita...

Tenemos que irnos porque hemos quedado con una gente aquí en Sevilla.

Ah. Yo te iré llamando, pero, por favor, llámame tú también.

Claro que sí. Chano, tienes esa planta de faraón, esa hechura, que no la tiene todo el mundo.

Qué ange tienes.

 

J. Bablé/T. García/ Montilla | Actualizado 07.10.2009.  Chano Lobato aseguraba que el puro le daba personalidad.

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