SARA BARAS

 

ENTREVISTA A SARA BARAS

 
    "Actuaré aquí antes de darme un tiempo para ser madre"

La artista gaditana, que mañana presenta en la Catedral 'Juana la Loca', anuncia una retirada temporal para el año que viene tras girar con un nuevo espectáculo

Entrega. Lo repite con frecuencia. Entrega. A Cádiz, a su público, a sus personajes. Entrega a su profesión, a su compañía. Por eso, Sara Baras está nerviosa. Se entrega, una vez más, a su tierra con un espectáculo que retoma tras nueve años de su estreno. Sara ha vuelto con Juana la Loca en conmemoración del quinto centenario de la llegada de la reina de Castilla al Palacio de Tordesillas, donde pasó recluida los últimos 46 años de su vida.

Sara mira atrás. Rescata a Juana. Pero, una vez oteado el horizonte, su vista llega más lejos. Y ve una farruca, y ve a Mariana, y a Carmen, y Sensaciones y Sabores... Y en su cabeza va configurando un nuevo lienzo con retales antiguos. Sara mira atrás. Y ve mucho. Y mira hacia delante, también. Quiere ser madre. Y mañana bailará en Cádiz, en la Catedral, con la piel de Juana. Y el año que viene bailará en el Falla, con todas sus pieles, todas sus capas, una sobre otra. Volverá para despedirse. Sólo un tiempo. Quiere ser madre. Madre. Otro sinónimo de entrega.

De vuelta a Cádiz, ¿cómo se siente?

Me hace muchísima ilusión pero también tengo mis nervios correspondientes por estar en la tierra. Para mi Cádiz es como mi examen. Voy girando por todo el mundo y, de repente, voy a Cádiz. Otra vez por todo el mundo y otra vez parada en Cádiz. Es mi momento más especial porque, aparte de que yo adoro la ciudad, es reencontrarme con mi gente y con un público que siempre ha sido muy respetuoso y cariñoso conmigo. Yo quiero entregarles, no sólo lo que tengo, sino más todavía.

Han pasado nueve años desde que estrenara 'Juana la Loca' en la Bienal. ¿Sigue siendo la misma Juana o ha tocado el espectáculo?

Sinceramente, sí. Por supuesto que no nos hemos saltado ni el guión ni la estructura original pero hay detalles que cambian porque yo creo que en nueve años una aprende muchas cosas y hay que aplicarlas. Por ejemplo, sabes que el montaje abarca desde una Juana muy joven hasta una Juana muy mayor, pues esa madurez del personaje creo que está más conseguida ahora. Y con Felipe el Hermoso pasa lo mismo. Durante las más de 500 funciones que hicimos entre el 2000 y el 2001, José Serrano ya se había convertido en Felipe, pero ahora tiene un peso diferente. Desde entonces hemos seguido bailando juntos y, claro, esa complicidad y unidad se notan en la relación de Juana y Felipe. Por otro lado, el cuerpo de baile es más grande, antes eran ocho entre chicos y chicas, y ahora son doce, por lo tanto, hemos ampliado y jugado más con la coreografía. También buscamos más el riesgo, el momento del artista no sólo por el montaje sino el buscarse por dentro, el encontrar, verdaderamente, lo que quieres decir pero desde dentro.

Siempre a por más

Eso es bueno, siempre un poco más (ríe). Recuerda que este espectáculo, cuando se estrenó, fue el primero que la compañía hizo con dramaturgia. Ahora, en esta vuelta, se nota la experiencia acumulada en todos los aspectos, tanto musical como del baile. Está más redondo. Bueno, por ahora, solamente llevamos dos funciones, la de las Cuevas de Nerja y Santiago, luego, las dos de Sevilla de hoy (por ayer) y la de Cádiz (mañana). Y se nota que cada vez uno pisa un poquito más fuerte.

¿Sentiste en Nerja la misma sensación que en un estreno?

Sí, la verdad es que sí. Aunque parezca mentira, tengo la suerte de tener una memoria privilegiada y en el momento que empezamos a retomar Juana me venían muchas sensaciones que ya había vivido. No es que en estos años te olvides de la obra, la tomas con ventaja porque ya conoces hasta el aire, donde te paras, donde respiras, donde tienes que dar más fuerte, donde tienes que contenerte porque es una obra que hay un momento en que te entran ganas de volverte loca antes de tiempo. Pero... Sí, me sentí como si estrenara otra vez. Es verdad.

Escoge escenarios monumentales en esta gira. La Catedral, Itálica, Jardines de Sabatini...

Realmente la obra se mueve en un marco así. A mí me encantan los teatros cerrados, el silencio y la tensión que se crea. Ahora, no es lo mismo un teatro al aire libre que uno al aire libre pero con la Catedral de Cádiz detrás. Te entran ganas de poner nada de escenografía y sólo iluminar la Catedral. Un marco así te ayuda a interpretar y al público también le ayuda porque tienen la belleza delante de sus ojos. El hecho de estar en lugares tan especiales hace que la Juana sea más mágica.

¿Augurabas el éxito (tres premios Max) de Juana y el tuyo mismo?

Yo no. Siempre he entregado mi alma en todos los montajes que he hecho, siempre digo que tengo la suerte de soñar y de hacer soñar y nunca me imaginé que llegaría donde he llegado. Lo que pasa es que vives un poco metida en un círculo que casi siempre es lo mismo: escenario, montaje, coreografía, luces, vestuario, público... Y no paras. Porque, como realmente no he parado, y estoy metida en lo mismo, en entregarme y en dar más, pues pocas veces te da tiempo de paladear o pararte para ver el éxito. Y también te digo que la unión hace la fuerza, el equipo es un éxito, porque no es lo mismo, por ejemplo en esta obra, a que me entregue yo y Felipe a que se entregue todo el mundo.

Hábleme de ese equipo con el que viene a Cádiz.

La música de este espectáculo la hizo Jesús del Rosario pero en este tiempo hemos cambiado de director musical. Ahora es Miguel de la Tolea y ha hecho un trabajo maravilloso. Hay cuatro guitarristas, un violín, tres cantaores, una cantaora que se llama Saray que es una pasada. Ella hace el papel de doña Elvira y canta por derecho, nada de por bulerías y por tangos. Canta por malagueñas, canta una saeta, una granaína, una media granaína. Hay momentos en esta obra fuertes, incluso palos del flamenco que últimamente no se tocan tanto. Hay una vuelta atrás en palos del flamenco que tanto en guitarra como en cante son mucho más arriesgados. Pienso que Juana es la obra más flamenca que hemos hecho. Al principio tiene una música medieval para hacerle la entrada a la reina Isabel, cuando entrega Juana a Felipe, pero todo lo demás es muy flamenco. La guitarra no sólo está como montaje, más bien, se asume el riesgo de una sola guitarra, con David Cerreduela, José María Bandera o Jesuli, un chico que ha entrado nuevo pero que es de aquí, del Puerto, y a mí me hace mucha ilusión cuando entra alguien en la compañía de la tierra porque hay un gancho especial.

En 'Juana' el trabajo interpretativo es muy fuerte, ¿pesa mucho?

Exactamente, en esta obra la dramaturgia está muy señalada, incluso hay momentos donde la interpretación va por encima del baile. Entonces, para poder expresar lo que quieres decir, no sólo te sirve el movimiento que hagas sino cómo lo hagas. Ahí hay diferencia con otras obras, porque cuando hicimos Mariana Pineda, aunque fuera una obra dramática, su lenguaje era, completamente, el del baile.

Tiene a Juana, a Mariana, a Carmen. ¿Qué ha aprendido de ellas y podría quedarse con alguna?

Pues mira, ahora en este año acabamos de terminar Carmen, bueno, terminar no porque la llevamos una temporada a Barcelona. Así que estoy entre Carmen y Juana. La verdad es que son mujeres, por encima de todo, muy pasionales. Son mujeres que se juegan todo lo que tienen por defender lo que sienten y eso es algo que te enseña mucho. Hay un momento en el que te das cuenta que uno en la vida intenta conseguir cosas pero que, al final, lo importante es estar contento y feliz. Y estos personajes te dan una lección en ese sentido porque luchan tanto por ser fieles a sus sentimientos. Desde luego, yo hago los personajes con toda mi humildad y desde mi punto de vista, intentando señalar lo que yo creo que debo señalar del personaje. En el fondo, he aprendido de las tres porque me impresiona mucho los sacrificios de Mariana Pineda por dejar un mundo mejor a sus hijos. Mmm... Creo que no podría decidirme por una, porque en las tres encuentro que mi baile está muy pegado a sus historias. No sé, yo he estudiado y sigo estudiando para mejorar mis movimientos, mi técnica, pero creo que mi baile tiene mucha alma, que aunque haga un gran trabajo técnico me baso mucho en mis sentimientos y en expresar todo lo que llevo dentro y esos personajes provocan que mi baile sea aún más sincero.

A la vista tiene un nuevo espectáculo y va a ser muy especial.

Sí. Llevamos tanto tiempo con la compañía que mucha gente nos pide tal cosa o tal otra. Con Juana nos ha pasado, había muchísima gente que me pedía que la retomara. Así que es lo que voy a hacer. Mirar atrás y retomar diferentes números que hemos hecho. Y, claro, es muy especial mirar atrás e intentar coger detalles de las cosas que has hecho y montar, digamos, como los diez u once años de compañía en un sólo espectáculo. También va a ser complicado y mi cabeza está que no para. Bueno, es que fíjate, Baras-Carreras se sigue haciendo, Sabores se sigue haciendo, Carmen también, y ahora, encima, retomo Juana y, por lo tanto, no sé, va todo adelante (vuelve a reír). Menos mal que somos profesionales y sabemos distinguir una cosa de otra.

O acabaríais con trastorno de personalidad

Claro porque te metes mucho en el personaje y te dejas llevar por lo que tienes dentro. Pero luego tienes que desconectar de un personaje para meterte en otro. Así, cuando vaya a mezclar todo para el nuevo espectáculo, el trabajo tanto dramático como de coreografía, va a ser un poco complicado y muy ajustado, lo miraré todo muy bien para que no se confunda un personaje con otro y para diferenciar un palo del flamenco del otro. Por ejemplo, mucha gente me escribe y me pide la farruca y hace mucho tiempo que no la bailo, pero va a ser muy especial volverla a retomar, ese y otros números.

¿Dónde estrenáis?

Pues en París (posiblemente para finales de este año), pues para mí es muy especial porque hemos hecho una gran cantidad de temporadas allí, en Navidad. Y hay un público muy entregado. Pero no te puedo contar más de ese espectáculo porque estoy totalmente enjuanada ahora mismo.

¿Pero lo traerás a Cádiz?

Sí, a Cádiz, siempre.

Y ese sí que va a ser un momento importante, ¿no?, ¿retirada temporal?

Pues la verdad es la verdad. Sinceramente, quiero ser madre y con las palizas que me doy en el escenario no es posible. Ya digo, todo tiene su tiempo y yo ahora quiero ser madre. Bailando me siento bien, y cada vez quiero hacerlo un poquito mejor, y tú vas viendo tu evolución y eso es muy importante. Pero también tu vida personal es muy importante. Y, entonces, si había que elegir un sitio especial para mi primera parada estaba clarísimo que era Cádiz. Así que es verdad. Actuaré en Cádiz antes de darme un tiempo para ser madre. Me hace mucha ilusión porque yo he tenido una vida siempre llena de ilusiones, llena de entrega y de situaciones de nervios, de angustia, de que salga todo bien. Así he vivido toda mi vida, y ahora estoy en un momento en que sé que a las sensaciones más personales les tengo que dar un lugar de privilegio.

Tamara García / Cádiz | Actualizado 31.07.2009

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