SOFÍA ÁLVAREZ

CARMEN SOFÍA ÁLVAREZ CAICEDO, cantante,  más conocida mundialmente en la historia del arte con su propio nombre artístico de SOFÍA ÁLVAREZ, nació en Santa Fe de Bogotá (Colombia), 23 de mayo de 1915,  y murió en Ciudad de México (México), 30 de abril de 1985. Nacida y crecida en Colombia, se trasladó en México en 1928 donde comenzó trabajando en el Monte de Piedad. Un día se organizó una fiesta en honor del presidente y la colocaron en el coro. Se estaba montando una obra para estrenarla en el Teatro Hidalgo. La obra en cuestión era la zarzuela LA MARCHA DE CÁDIZ y como su madre le había enseñado lo que era zarzuela y opereta se sabía las obras de memoria.


Santa Fe de Bogotá (Colombia),


Santa Fe de Bogotá (Colombia),


Cuando estaba cantando en el coro, el director le dijo que se acercara y que cantara ella sola; se había dado cuenta de que se sabía toda la música. Después le preguntó si le gustaría desempeñar el primer papel, a lo que Sofía respondió que sí. Al día siguiente del estreno llegó al Monte de Piedad un señor que le preguntó lo que ganaba. Le contestó que a él no le importaba, pero el señor se disculpó con ella y luego se presentó. Era el conocido empresario José Campillo, que la había visto actuar y pensaba que podía llegar a ser una gran artista. En aquel entonces ganaba 4,50 pesos diarios y él le ofreció 20, lo que era una fortuna.


Durante la década de 1930 se convirtió en una reconocida actriz y cantante que gozó de reconocimiento popular. Su debut en el cine fue en el pequeño papel de una prostituta en SANTA (1931), la primera película sonora del cine mexicano. Durante los primeros años, como la mayor parte de los actores y actrices, comenzó interpretando papeles de reparto, llegando a los papeles protagónicos durante la década de 1940.

En 1933 actuó en una revista titulada TALISMÁN, con música de Agustín Lara y estrenada en el Teatro Lírico. Un día llegó el empresario norteamericano se la llevó por el mundo para transformarla de cantante y bailarina a vedette, colocándola entre las primeras. Recorrió el mundo con una revista musical que ponía en pie a los públicos europeos, estadounidenses y latinoamericanos; su título A.B. MARCUS SHOW y todos eran norteamericanos, menos ella que representaba a México. Fue entonces cuando se cantó por primera vez la canción mexicana en la India, en África del Sur, Australia y Nueva Zelanda. En la década de los '40, dicha revista pasó por México, y solamente el magno escenario del palacio de Bellas Artes fue capaz de contener la cantidad de artistas y la magnificencia de los decorados; en otro escenario no hubieran entrado ni unas ni otros. En la Compañía se distinguía, por sí sola, la majestad de Sofía, su insuperable gracia y la deliciosa picardía de sus ojuelos arrebatadores.


En una de tantas giras de la Compañía, y en uno de sus pasos por la capital de la república, Sofía decidió radicarse definitivamente en su mexicano domicilio. Prontamente el cine mexicano descubrió en ella la figura necesaria y sobradamente atractiva. La luminosa presencia de Sofía en films como AHÍ ESTÁ EL DETALLE (1940), junto a Mario Moreno "Cantinflas", MÉXICO DE MIS RECUERDOS (1943), LA REINA DE LA OPERETA (1945) o SOY CHARRO DE RANCHO GRANDE (1947), junto a Pedro Infante, marcaron hitos en el cine mexicano, donde siguió trabajando en producciones cinematográficas hasta la década de 1960.

Sobresalió no solo por su belleza sino también por su excelente voz, que deleitó a todo México y América Latina. Y también en el mal llamado "género chico" provocó la nostalgia en las nuevas generaciones.

El destino manifiesto de Sofía Álvarez consistió en ser siempre codiciada por marajás dispuestos a obsequiarla incluso con el Tah-Mahal completo, o su equivalente en diamantes a su peso (no de ella, sino del marajá más robusto) o por magnates de milonga escriturándole pozos petroleros y por caciques de banana ofreciéndole el oro y el moro. Pero Sofía se entregaba al escenario, y el entusiasmo popular la convertía en una diosa. Se la recordará siempre con agrado y se la tendrá presente con el afecto y la veneración que se le brinda sólo a una artista incomparable.

 Grabaciones de zarzuela y opereta: "La reina del carnaval" de LA REINA DEL CARNAVAL; "El último figurín" de LAS MUSAS LATINAS; "La maquinista del amor" y "Los tientos" de LAS BRIBONAS; "Vals de las rosas" de LA PRINCESA DE LOS BALCANES; "La princesa de la czardas" de LA PRINCESA DE LA CZARDAS; "Frou-Frou" de LA DUQUESA DEL BAL TABARÍN.

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Datos http://lazarzuela.webcindario.com/BIO/alvarezs.htm  + recopilación de José María Ruiz Fuentes

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El Arte de Vivir el Flamenco © 2003

 

 

 

 

 

 

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